Por: Raymalif Mosquera – @MissSacastica

No importa cuánto tiempo pase, el ser humano encontrará un motivo para obtener poder y lograr sus intereses, que muchos creen colectivos cuando realmente son individuales, intereses que se desvirtúan y terminan realizando acciones totalmente distintas a lo que profesaba su ideal en un principio.

Es natural tener ambiciones, metas, creencias y convicciones, como también es normal estar en desacuerdo con algo; por alguna razón tenemos la cualidad del razonamiento (o eso creemos). Todos los días muchos creyentes salen de sus casas a tocarte la puerta y el timbre, mientras te escondes para no tener que hablarles, muchos salen a la calle a intentar entregarte una revista que nunca leerás, otros se dirigen a una mezquita a rezar  y muchos otros simplemente son indiferentes a cualquier tipo de creencias.

Siempre, de algún modo y de la manera más casual, llegamos al punto de discusión con relación a lo que es correcto y lo incorrecto, cada quien tiene una percepción distinta con respecto a ello. Entonces, vuelvo al tema del razonamiento, el cual nos hace totalmente libres y permite ejercer juicios sobre cualquier temática. Siempre han querido decirnos que “No somos nadie para juzgar a otros”, cuando el motivo real es que nadie desea ser blanco de la opinión de otros. La verdad es que el ser humano juzga desde los primeros años de vida, el juicio es inherente a nosotros, todo lo que esté al alcance de nuestros sentidos, cada uno en su propio ser es un juez, con percepciones y principios totalmente diferentes influenciados por nuestros entornos.

Absolutamente todo está a merced de nuestro criterio, pasa con los libros, las leyes y hasta con las canciones, todos interpretamos de una manera diferente e incluso tenemos acaloradas discusiones sobre esas opiniones y podemos llegar a la conclusión de que el opositor de nuestras ideas es un completo imbécil.

Cuestionamos y somos cuestionados a lo largo de nuestra vida, la historia nos lo demuestra, personas que fueron juzgadas por realizar estudios y hacer nuevos descubrimientos se les  atribuía el delito de traición, por cuestionar las creencias preestablecidas, personas que fueron asesinadas por considerarse “abominaciones” por el simple hecho de ser homosexuales. Diariamente nos vemos inmersos en situaciones donde los criterios se encuentran y salen a relucir ideas lo suficientemente retrogradas como para preguntarte hasta qué punto llega la apertura de la sociedad con respecto a las cosas nuevas.

 El ser humano es experto en emitir juicios y sentencias, pero no sabe nada sobre tolerar, creo que el mundo antes de exigir más amor, tolerancia y respeto, debe aceptarse tal cual es. Dicen que para poder evolucionar, se deben aceptar los errores, defectos y virtudes, tal vez se deba aplicar la misma técnica para la sociedad en general, aceptar hasta que punto podemos ser tolerantes, hasta donde llega nuestra moral para juzgar a otros, que tan bajo puedes ser capaz de caer y cuan corruptible puedes llegar a ser y puede que no seamos tan pacíficos, correctos y avanzados como creemos.

Todos los hechos acaecidos relacionados con guerras por motivos religiosos, donde se entremezclan intereses de poder, territorio y dinero, es una historia repetida de la humanidad, es un círculo vicioso, tal vez incluso de un proceso evolutivo de nuestra forma de ver el mundo, vemos calamidades y hechos tan parecidos a esos que supuestamente habíamos dejado atrás hace siglos, entonces es allí cuando vuelve la gran pregunta: “¿Realmente hemos cambiado o eso es lo que queremos creer?”.

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