Nosotros, los millennials, aunque estamos bien jodidos; no tenemos esa serie de perturbadas aficiones que tienen algunos integrantes de los Centennials.

A qué me refiero con eso?

Bien, en un colegio español, se ha puesto de moda, un juego bastante sádico y violento que a algunos puede recordarles a la Ballena Azul, sin embargo, no es tan peligroso ni tan complejo, aunque, se parece, en el sentido que utiliza el dolor como “factor de diversión”.

El abecedario del diablo, así han bautizado la actividad que se ejecuta de la siguiente manera: dos personas se ponen una frente a la otra, una de ellas, empieza a recitar una palabra mientras la otra empieza a darle pellizcos o herir parte de sus manos o antebrazos.

El juego fue alertado por uno de los representantes , en vista de los moretones y las heridas que tenía su hijo en las manos, el señor acudió hasta el colegio, y mostrando las manos de su hijo como evidencia, dio a conocer a la junta directiva, la confesión que su pequeño le había hecho mientras tomaban la cena.

Además, uno de los organismo del Estado, también apareció en escena y aconsejar al colegio para que tuviese más cuidado, pues no sabían si el juego sádico podía seguir los pasos de la Ballena Azul.

Es indignante saber que este tipo de juegos macabros sucede en las narices de una institución, pareciera que solo les importase, que les cancelen la mensualidad y ya.

Por otra parte, los niños también tienen un alto grado de culpabilidad. Podría refutarse que los “chavales” no tienen la culpa, pero sí que la tienen. Y ambos lo son, tanto la víctima como el agresor. La víctima por ser un tímido conejillo de indias, y el agresor por practicar la violencia sin sentido.