“La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro”- 1984, George Orwell

Por: María Gabriela Rodríguez Ivanac (@MgabyRodriguez)

La Universidad Monteávila como institución y los docentes de la misma se han encargado en los últimos meses de instruir a los estudiantes con la ayuda de libros históricos y novelas, de forma que estos puedan llegar a entender las causas de la situación que vive el país y las similitudes con otras muchas situaciones del pasado.

En varias Asambleas Estudiantiles profesores han alzado su voz para expresar su apoyo y solidaridad con sus estudiantes. “Estudiar y protestar, protestar y estudiar. Si Juan Pablo II hacía teatro en un país invadido y Marc Bloch escribió su obra Apología para la historia en la misma situación, ¿no podremos hacerlo nosotros también?”, confesó el profesor Carlos Balladares en un encuentro entre docentes y alumnos. Otros muchos catedráticos, han alzado su voz instruyendo a los alumnos en materia histórica. Libros como Se llamaba SN de José Vicente Abreu; Basta de Historias de Andrés Openhaimmer y 1984 de George Orwell pasan de mano en mano en este recinto educativo.

Muchos estudiantes se han sentido identificados con el libro1984 porque “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

“Hay muchas cosas que parecen copy paste de ahorita”, confesó la estudiante de Comunicación Social, Victoria Otero.

George Orwell hace muchos años creó una obra literaria que hoy está vigente en varios países del mundo, como es el caso de Venezuela. 1984 está basado en una crítica al totalitarismo y a la opresión del poder, dirigido por un omnipresente aparato político con el llamado “Gran Hermano” a la cabeza, quien siempre vigila y es dueño del pasado, presente y futuro. Hay control físico y psicológico de la población y se naturaliza para estos la represión y la vigilancia. La novela distópica se sitúa en una sociedad inglesa, donde Winston Smith, el protagonista, quien nunca fue como el resto, decidió rebelarse ante ese gobierno totalitario que los trataba como marionetas, les coartaba las libertades, controlaba cada movimiento de los ciudadanos y castigaba con despiadadas torturas a quien pensara distinto.

En esta novela el autor lleva a niveles extremos el modo de actuar de las dictaduras, pareciendo a veces irreal. A pesar de esto, la dictadura ahí plasmada presenta similitudes con la dictadura leninista o la que actualmente está viviendo Corea del Norte. Inclusive, en ciertos puntos, esta obra literaria parece estar narrando lo que está pasando en Venezuela y hasta lo que ya pasó años atrás.

Haciendo una breve comparación, la figura del “Gran Hermano”puede ser representada en Venezuela por Hugo Chávez, pero también, tiempo atrás por Marcos Pérez Jiménez. La llamada Policía del Pensamiento, que se encargaba de detener a todo aquel que pensara en contra del régimen o actuara de forma no debida para después torturarlos y así obtener confesiones, parece estar hoy en Venezuela, ya que el Foro Penal ha registrado hasta la fecha más de 59 casos de tortura a ciudadanos detenidos por entes del Estado; en el pasado, en el gobierno de Perez Jiménez, la llamada Seguridad Nacional se encargaba de perseguir, detener y torturar vilmente a ciudadanos para obtener información. En la sociedad de 1984, la libertad de expresión no existía, los ciudadanos eran constantemente vigilados por telepantallas que captaban hasta gestos nerviosos, todo lo que salía a la luz pública era modificado y previamente revisado por el Estado; hoy en Venezuela está coartada la libertad de expresión, son muy pocas las ventanas abiertas para que el venezolano se exprese libremente. Canales internacionales como NTN24 han sido cerrados por transmitir lo que el gobierno venezolano quiere callar. Sumado a esto, hoy el ciudadano de Venezuela es obligado a ver al presidente en cadena nacional, las horas que el mismo crea necesarias, dejado como herencia del “El Gran Hermano”, Chávez.

Muchas frases, citas y pasajes de este libro llevan al lector venezolano a situarse en su país y a sentir que lo que lee, es la realidad que vive. Como las anteriores, muchas comparaciones se pueden hacer, pero es necesario leer esta clase libros, pues son un reflejo fiel de la actualidad. El que conoce su pasado es capaz de entender su presente y construir un futuro. La Venezuela de hoy, y hasta la de ayer, parece una parodia de una obra de ficción como lo es 1984.

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después, los remedios equivocados”, afirmó Laureano Márquez, en su artículo Venezuela Orweliana.