Todo el que viva en algún lugar de los 916,445 km² de territorio que es conocido como Venezuela, sabe que la situación socio-económica es crítica. Tanto, que ha logrado gran parte de la población útil del país emigre; buscando las oportunidades de trabajo y calidad de vida que su país natal ya no ofrece.

Son muchos los casos de quienes han recurrido al internet como herramienta para conseguir dinero extra que les permita salir de Venezuela; sea realizando trabajos a destajo, ofreciendo sus conocimientos a través de plataformas para freelancers o inclusive vendiendo sus nudes en redes sociales como Snapchat. Todo sea por subvertir el prolongado control cambiario  que impide a los venezolanos el libre acceso a la compra de dólares; adquirir un pasaje y tener dinero extra para mantenerse mientras consiguen trabajo en el destino que han elegido.

Algunos se dedican a contestar encuestas o ver publicidad a cambio de una mínima cantidad en divisas. Y otros, llegan al mundo de la dominación financiera. Esta práctica  es definida como “cuando hombres o mujeres sumisos y esclavos, tributan en dinero o mediante regalos a una mujer dominante”. En el mundo de la dominación financiera, las relaciones varían: Pueden ir desde que los paypigs le envíen a su dominador $30 a la semana, o donar la mayor parte de sus ganancias hasta hacer que su dominador tenga el control absoluto de sus finanzas. Al igual que en otros  fetiches, lo que les genera placer es la necesidad de ser controlados de todas la maneras posibles a cambio de pagos o regalos.

Básicamente, son personas que te pagan para que seas su amo y controlarlos a tu antojo.

Si llegaste hasta aquí y te entusiasmaste, tienes que entender algo: Aunque en el papel suena fácil y sencillo, esta práctica puede acarrear peligros y daños emocionales tanto para ti y tu familia. Entendemos que situaciones desesperadas pueden llegar a requerir medidas desesperadas, tengo que ser la voz de la razón y recordarte que las cosas no siempre terminan tan bien. El mundo de los fetiches y parafilias no es para todo el mundo, pues no todas las personas están preparadas para ver ciertas cosas que pueden dejar cicatrices psicológicas y emocionales.

 

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Volviendo al tema de la dominación financiera; esta semana se hizo viral la historia de Jesús Beltrán: un usuario de Twitter que publicó un hilo a través del cual reveló cómo hizo para salir de Venezuela sin dinero, sin trabajo y sin ningún tipo de ayuda económica. En su hilo, Beltrán explica que él y su familia atravesaban un momento difícil económicamente. Según sus propias palabras, Jesús pasaba los días navegando en Internet, hasta que llegó a un documental de VICE llamado Cash Slaves: Inside the Dystopian Fetish of Financial Domination. En él consiguió una forma bastante peculiar de generar ingresos sin moverse de su casa.

En el documental, una chica cuenta cómo a través de la dominación financiera o Fi-Dom, logró recaudar 50.000 dólares. Eso fue suficiente para que Beltrán decidiera adentrarse en la  “escena”. Beltrán comenta que influenciado por el documental, un episodio de MTV’s Real Life y un video de YouTube que explica qué es la dominación financiera; se sumergió en este mundo que lo rodeó de situaciones extrañas que definitivamente no son aptas todo el mundo.

Después de investigar, creó una cuenta de Twitter y comenzó a familiarizarse con términos como ‘paypig’ y ‘cashcow’. “Cambió mi vida por completo”, confiesa en uno de los tuits. A partir de ahí, comienza a contar cómo vio a otras personas que participaban en la escena compartir capturas de pantallas de sus balances en Paypal; donde tenían miles de dólares de parte de personas que realizan estas prácticas sexuales.

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Así empezó a ahorrar para salir del país; Jesús anexó capturas de pantalla de Paypal de pagos que recibió como cashmaster. En uno de los tuits recordó una de las anécdotas que más lo marcó durante su período como dominador. “Una noche un tipo me pagó 20$ por verlo bailar en ropa interior femenina para luego proceder a cojerse un oso de peluche; así que sí. Es raro.”, escribió Beltrán.

Hacia el final del hilo; Jesús escribió que conforme su fecha de viaje se acercaba, sus “sumisos” dejaron de prestarle atención y bajaron los tributos. En ese momento sintió que ya había sacado todo lo que tenía que sacar del negocio y se alejó de él. Aunque también admitió conservar contactos que, ocasionalmente le envían dinero y gift cards de Amazon, entre otras cosas.

En pleno 2018 no creemos que sea necesario advertirte del lado más sórdido del Iticknternet; pero si recordarte que puedes conseguir de todo.

Si decides adentrarte en estos mundos; aparte de hacer una lista de pros y contras, te recomendamos instruirte un poco sobre cómo funcionan. En Netflix encontrarás Tickled y Hot Girls Wanted, dos documentales que hablan sobre otras vertientes.

Acá te dejamos el hilo completo con la experiencia de Jesús Beltrán: