En Breinguash somos democráticos, por eso, antes de hablar de un tema controversial nos gusta consultar con nuestra gente. Esta vez, la pregunta que hicimos fue simple pero nada innovadora:¿Dios existe?

Casi inmediatamente después de que hicimos la pregunta empezaron a llover las respuestas. Obviamente encontramos evangélicos fanáticos y católicos enamorados de Dios, pero también encontramos gente desencantada de la religión y del dogmatismo alrededor de la figura de “Dios”.


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No hicimos referencia a ningún nombre ni religión en específico, pero la respuesta más común fue una sola palabra: “Perfecto”. Pero nada ni nadie en el mundo es perfecto, ¿verdad?

Otro grupo de personas decidió que ese “Dios” era el culpable de muchos atrasos en la humanidad; sin embargo, muchos de los científicos detrás de los avances tecnológicos que cambiaron la historia profesaban algún tipo de fé. Entonces, ¿cuál de los dos tiene la razón?

Ninguno. La religión, sea cual sea, es producto del hombre porque sencillamente necesita creer en algo.

Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha tenido la necesidad de explicar lo inexplicable que hay a su alrededor. Fijémonos en las religiones aborígenes: Hay dioses de la siembra, del agua, del fuego y quien sabe cuantas cosas más. ¿Por qué? Porque de ellos dependía el éxito de sus cultivos, la presencia de tormentas y así sucesivamente. Todas cosas que no podían explicar ni controlar.

El mismo principio aplica para los griegos y romanos. El tema es que con la llegada del cristianismo todas esas “habilidades” quedaron englobadas en una sola persona omnipotente, omnipresente y sospechosamente invisible; que además gracias a unas cuantas guerras, en nombre de Dios -obviamente-, se convirtió en la única figura a adorar.


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La campaña de marketing que acompaño la llegada del producto “Dios: Todopoderoso” vino acompañada de un librito –escrito por humanos, no por ningún Dios– que se encargaría de regular todos los aspectos de su culto y adoración. Todo eso además de ofrecer reglas de comportamiento para los que se hacen llamar sus “seguidores”

¿Ves hacia dónde vamos? Las facultades de ese Dios superpoderoso, combinación entre Avenger y papá perfecto, que todo lo sabe y todo lo ve; se las da cada quien conforme se aplique a sus necesidades.

Con esto no queremos decirte que creas o dejes de creer; no somos quien para hacerlo y al final, cada quien escoge que hacer con su vida.

 

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