4 escritores.


Entender el mundo y su concepción es tan fácil como la gente cree. Aquellos que dedican su vida a los letras pueden sufrir de daños colaterales. Gabriel García Márquez fue un escritor exquisito que en sus últimos días fue consumido por el alzheimer.

Pero también, en ocasiones la gente tiene sus propios peos mentales. Por ejemplo, el trastorno bipolar: experimentan una efervescente felicidad hasta caer postrado de rodillas ante la gigante y cruel depresión o el suicidio o el alcoholismo o el suicidio.

El triángulo de las bermudas que atrapa a cualquier escritor que no sepa discernir entre la imaginación y lo tangible, como Virginia Woolf.

Virginia Woolf

Woolf nació el 25 de enero en 1882 en Londres, Inglaterra.

Una mujer genial. Su escritura abarcó muchos géneros de la escritura: novelista, ensayista, editora, y cuentista. Los críticos la han definido como la una de las figuras más destacadas de modernismo literario.

Ese fue uno de los primeros movimientos en la historia de la literatura. Se estableció entre 1880 y 1920. La corriente literaria atravesaba por un proceso de transformación y del lenguaje barroco y pesado pasó a renovarse en métricas más holgadas.

Virginia comenzó a escribir desde que era muy joven. Primero, ocupó el puesto de periodista en uno de los periódicos de la ciudad, y luego que se dio cuenta que su verdadera talento era crear se volvió escritora a tiempo completo.

Una de sus obras más aclamadas fue titulada bajo el nombre de La Señora Dalloway (1925). Dentro de la novela se tocaban temas bélicos y sexuales. Su aportación a la profunda construcción de los personajes y la exacta y minuciosa descripción de los hechos narrativos, la hicieron merecedora de la admiración del gremio literario.

Lamentablemente, Virginia sufría de trastorno bipolar. Es por eso que tras atravesar por períodos implosivos de depresión, tomó la decisión de acabar con su vida.

En una carta de suicidio, que le dejó a su esposo antes de partir, confesó que incluso estaba comenzaron a oír voces extrañas.

Una mañana salió al muelle y tras llenar su suéter con piedras, se lanzó al río. Luego de unas horas, su cuerpo hinchado salió flotando y un par de campesinos que pasaban por allí avisaron a la policía.

Tenía 59 años.

Jack Kerouac

Kerouac nació el 12 de marzo de 1922 en Boston, Estados Unidos.

Junto a William S. Borroughs y Allens Ginsberg formó el movimiento literario de la Generación Beat: una de las primeras manifestaciones culturales que estaba en contra del matrimonio.

De hecho, los libros de Kerouac abarcaban los temas de la libertad sexual y el uso de estupefacientes comunes para llegar a una profunda iluminación espiritual.

Muestra de ello es On the Road, una de las primeras novelas que Kerouac escribió. Se publicó entre 1948 y 1949.

Su sinopsis más o menos era así:  Mientras el personaje va atravesando los estados de Nueva York, San Francisco y Ciudad México va volviendo su travesía un oasis mágico de drogas, libertinaje y poesía.

Kerouac, que siempre un fiel creyente de la iglesia Católica, quizá apuntó en una de sus entrevistas, su triste final. “Yo siempre me he debido a la fe, y tal vez por eso es que me tengo prohibido cometer suicidio, pero sin embargo voy a beber hasta morir”.

Y así fue que se esculpiendo su amargo final.

A la edad de 47 años, sucumbió mientras escribía una de sus obras. Al llevarlo al hospital y hacerle la autopsia, los médicos anunciaron su causa de muerte. Había muerto por una hemorragia interna producto de profunda cirrosis que tenía en el hígado.

Ernest Hemingway

Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en Idaho, Estados Unidos.

Ernest se convirtió en una de los novelistas más reconocidos del siglo XX. Cada una de sus novelas: El viejo y el mar; Fiesta; Adiós a las Armas, y Por quién doblan las Campanas se volvieron obras imprescindibles de leer.

Hemingway siempre fue un hombre inquieto. Mientras atravesaba por la etapa de la adolescencia,  soñaba con enrolarse en el ejército y prestar servicio en la I Guerra Mundial porque quería sentir “emociones fuertes”.

Al haber obtenido una negativa por parte de la tropa militar estadounidense, pidió un trabajo cerca del campo de batalla y le ofrecieron un puesto de conductor de ambulancias.

Su ímpetu feroz de oler la pólvora y sentir el fragor de la batalla lo hicieron adentrarse dentro del conflicto bélico; impulso que tendría sus consecuencias: estuvo a punto de morir cuando fue alcanzado por la bala de un enemigo.

Debido a su experiencia cercana con el fuego y el metal, Hemingway escribiría una de sus primeras novelas que se tituló Adiós a las Armas (1928).

Su lanzamiento tuvo buenas críticas y apuntaron que la literatura de Ernest se sostenía bajo los cimientos minimalistas y sobrios que rodeadaban los hilos argumentales de los personajes.

En el ocaso de su vida, escribió El viejo y el mar, donde expondría la eterna soledad de un viaje marinero y su feroz lucha contra su viejo amigo: el mar.

Sería la última obra que publicó antes de acabar con su existencia.

Una madrugada, agarró la escopeta de su garage y se encerró en el baño. Su esposa se despertó cuando oyó el primer disparo. Tras varios intentos para abrir la puerta, pudo acceder a la habitación.

Y observó un cuadro horroroso: Hemingway estaba sentado dentro de la bañera con el rostro desfigurado y la sangre corría libre y negra por el sumidero blanco.

Murió a la edad de 61 años.

Herman Hesse

Hesse nació el 2 de julio de 1877 en Cantón del Tesino, Suiza.

Hesse está considerado como uno de los escritores más leídos en el viejo continente de Europa; su obra asciende hasta 50 novelas, en las que se pueden destacar El Lobo Estepario y Siddharta: joyas de la literatura expresionista.

Algunas personas dicen que los escritores son egocéntricos, pero Hesse fue la excepción. A lo largo de su larga existencia, mantuvo una nutrida correspondencia con sus seguidores. Se han contabilizado que respondió más de 50 mil cartas.

La flecha mortal de la muerte lo alcanzó a los 85 años. Una puntada infernal en su cerebro anunciaba una profunda hemorragia interna que le cerró los ojos para siempre.


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