Sigmund Freud es el primer nombre que viene a la mente de muchos cuando piensan en la psicología. Ya sea adorándolo o aborreciéndolo, Freud dejó claramente un poderoso legado en el campo de la psicología, especialmente en el campo del psicoanálisis  -la teoría psicoterapéutica que fundó y practicó-.

Los principios básicos del psicoanálisis proporcionados por Freud son utilizados para analizar variedad de temas, entre ellos: la bisexualidad / homosexualidad, la hipnosis, la religión, la seducción, el miedo y otro montón más.

La teoría psicoanalítica se puede resumir utilizando cinco pilares básicos:

1.El desarrollo personal se atribuye a los acontecimientos a veces olvidados, que tuvieron lugar en la primera infancia, en lugar de los rasgos inherentes (genética).

2.La mente inconsciente – pensamientos introspectivos no automáticas – es la raíz de actitudes de una persona, las experiencias, los gestos y pensamientos.

3. Las motivaciones de una persona sólo pueden ser descubiertas a través de pasar por su resistencia psicológica (mecanismos de defensa).

4. Las dolencias mentales y emocionales – ansiedad, depresión, neurosis, etc. – son los conflictos entre el consciente y el inconsciente y la represión de pensamientos.

5.El contenido de la mente inconsciente es liberado a través de transferencia al consciente por orientación directa: terapéutica.

Con estos 5 pilares será más fácil comprender las siguientes 9 cosas que Freud nos enseñó sobre nuestros pensamientos:

La teoría del trenzado y el tejido

No hay manera de solucionar este problema: Freud era conocido por sus conceptos misóginos. Sus teorías paternalistas en las mujeres se encuentran entre sus trabajos más desagradables.

Según Freud, las mujeres eran naturalmente inferiores simplemente porque nacer femeninas, debido a su “deficiencia genital” (no tener un pene), la falta de agresividad y su fuerte naturaleza pasiva. Freud se mantuvo firme en su teoría de que las mujeres contribuían poco al avance de la civilización, pero que de algún modo sí podían ocuparse del trenzado y del tejido.

Esta de más decir que esta teoría se anula completamente al darnos cuenta de los importantes hallazgos y logros de muchas mujeres en la historia y en la actualidad.

La teoría de las hordas primitivas y Dios

Las teorías de Freud sobre Dios son bastante interesantes. De acuerdo con el padre judío del psicoanálisis, los puntos de vista judeocristianos de Dios se derivan de los estados psicológicos primitivos del hombre.

 La “Horda primitiva” es un término freudiano, y se refiere al estado mental reprimido que el hombre vivió durante la Edad de Piedra. Más específicamente, que nuestros lejanos antepasados vivieron en un grupo (“horda”) que fue supervisado por un macho alfa, que utilizaba la tiranía y la agresión para mantener el control, incluso dejando las mujeres para él mismo; lo que los llevó a impulsos sexuales y agresivos que se manifestaban en un estado de obediencia y dependencia.

Este lamentable estado mental llevó al hombre en busca de consuelo en un poder omnipotente y benévolo y que con el tiempo conocemos como “Dios”.

La teoría de la seducción

Para tener en cuenta el estado de la neurosis y la histeria en sus pacientes de sexo femenino, Freud desarrolló otra teoría impopular: el origen de la neurosis y la histeria tienen una relación directa con los recuerdos reprimidos de abuso sexual en la primera infancia.

 En sí misma, la teoría no parece extravagante, pero es la interpretación de Freud (como de costumbre) que provocó la condena. En opinión de Freud, estos recuerdos de abuso sexual son manifestaciones de fantasías imaginarias creadas por los mismos niños.

Bisexualidad innata

Freud tenía la creencia de que los rasgos inherentes en las personas podrían ser definidos como masculinos o femeninos. Asoció dominio y convicción con la masculinidad y sumisión y pasividad como rasgos femeninos.

A pesar de que estas creencias sobre los rasgos intrínsecos no son tan polarizantes, la extrapolación que hizo Freud sí, por lo que fue condenado al odio de muchos de sus colegas. ¿Qué los puso tan molestos? Bueno, Freud concluyó que, dado que todos heredamos rasgos femeninos y masculinos, todos somos inherentemente bisexuales.

Interpretación de un “deseo mortal”

Después de haber establecido su teoría “principio del placer” – un deseo humano por la vida, la salud y el éxito – Freud se enfrentó a un dilema cuando aconsejaba a los soldados traumatizados desde la Primera Guerra Mundial.  A pesar de haber estado involucrado en terroríficas batallas mortales, muchos soldados con problemas insistieron en volver en la lucha. Por supuesto, esta participación provocaba la fuerte posibilidad de su muerte.

Para adaptarse a esta oposición directa a su “teoría principio del placer”, Freud desarrolló la teoría de una “pulsión de muerte”. Esta teoría afirma que todos inconscientemente tenemos un deseo de muerte que se opone directamente a nuestro deseo de placer.

La hipnosis y el amor

Al principio de su carrera, Freud designó cantidades considerables de su tiempo para estudiar los efectos de la hipnosis. Después de un cierto período, Freud llegó a la conclusión de que los individuos variaban en su susceptibilidad cuando se encontraban bajo los efectos de la hipnosis.

Descubrió una supuesta relación entre la reciprocidad del amor y la capacidad de un paciente para ser hipnotizado. Los pacientes que amaban a otros, a modo de idolatría, estaban más dispuestos a renunciar a su voluntad, lo que los llevaba a ser hipnotizados con más facilidad.

Alivio catártico

La catarsis de las emociones se logra a través del desahogo. Con el consejo de su colega, Freud comenzó a utilizar con eficacia catarsis en su práctica. Freud llegó a la conclusión de que la catarsis era eficaz sólo en el corto plazo inmediato, pero no aliviaba los deseos reprimidos de la mente inconsciente de largo plazo.

Al menos sabemos que gritar en el carro o desde el pico de una montaña ayudará a aliviarte un poco, y al menos por un corto plazo.