Llegar a la edad adulta a veces puede resultar algo difícil de afrontar. Padecimientos, dificultades y en el mayor de los casos, incapacidad para realizar cosas que en otras épocas eran posibles. Fernando López parece ser la antítesis de este planteamiento. Hoy, a la edad de 70 años, el Sr. López sigue más activo que nunca, y de la forma que menos esperaríamos: es el inventor de juguetes sexuales más famoso de Argentina.

Si uno no busca alternativas, el tema del sexo pasa a ser una rutina y cansa

A simple vista uno podría pensar una sola cosa: este señor ha perdido la cabeza o es un viejo bien raro. Sin embargo, la realidad es otra. Fernando López no es nada más que un comerciante, un hombre de negocios. Pero, ¿cómo terminó convirtiéndose en el jeque de las maquinas sexuales más reconocido de Argentina? Como todas las grandes empresas surgen: cubriendo una necesidad personal. En 2007, siendo soltero y viviendo en compañía de él mismo, Don Fernando se dio cuenta que tal vez necesitaba avivar la llama de la pasión que con los años se pierde y se le ocurrió crear una silla de posiciones para sus encuentros fortuitos. “Si uno no busca alternativas, el tema del sexo pasa a ser una rutina y cansa.”

Para Fernando López el asunto de elaborar una silla no era desconocido. Muchos años atrás se había dedicado a algo similar y conocía del oficio. Claro, Don Fernando nunca pensó capitalizar con su silla personal de posiciones, solo quería satisfacer sus necesidades. Sin embargo, como suceden muchas cosas en la vida, acabo conociendo a alguien que sí conocía del mercado. Viendo una oportunidad para vender sus máquinas a pequeños moteles y hoteles, Fernando comenzó su negocio y su principal creación: la Hot Machine.

La Hot Machine

La Hot Machine necesitaba llegar a más personas, por lo que comenzó a asistir a conferencias y exposiciones eróticas para ofrecer su producto. El primer lugar fue la Sexpoerótica en Córdoba, una especie de exposición anual que congrega las grandes figuras del mundo de la pornografia y el placer sexual. Pese a contar con una innovadora máquina, su éxito no fue el esperado. Mucha gente no logró entender el mecanismo de funcionamiento, aun teniendo el manual en la mano. La Hot Machine no ganó aquella vez y Fernando notó sus fallas.

Fue entonces cuando Fernando decidió crear una máquina ideal para el público que recién conocía. El problema con su Hot Machine era que no entendían cómo funcionaba. La Hot Machine disponía de varias opciones que se ajustaban moviendo partes de la máquina, pero parecía que eran difíciles de maniobrar. “Yo era el padre de esta máquina y la entendía a la perfección, pero los demás no”. Resuelto a crear algo mejor, Fernando comenzó a indagar entre las personas más allegadas y fue tal su suerte que un amigo muy próximo a él le instó a buscar algo llamado “Fucking Machine”. Fernando googleó hasta la última publicación existente y su cabeza se iluminó.

La Sexmatic Top

Gracias a aquella investigación, Fernando vio nacer su nueva creación: la Sexmatic Top. “La Sexmatic Top es, en esencia, una máquina que imita el movimiento pélvico del hombre en el acto sexual. Funciona con 24 voltios, tiene un disipador de temperatura para evitar que se recaliente el motor y un cabezal al que se le puede adaptar cualquier dildo con ventosa (aunque viene con uno de cortesía). Es, en muchos aspectos, similar a la Fucking Machine, pero con varias innovaciones que la hacen única.”

Fernando asistió al Festival Internacional de Cine Erótico de Buenos Aires (FICEBA) y su nuevo aparato fue un rotundo éxito. Incluso llegó a ser protagonista de una película porno en compañia de una de las pornstars argentina más importantes, Milena Hot. La película de verdad tenía a la máquina de Fernando como el personaje principal. “Se trata de una señora cuyo marido tiene una empresa y tenía poco sexo. La señora viene a ver al marido y el marido por cuestiones de trabajo se tiene que ir. Ella llega a la oficina toda decepcionada. Se pone en el escritorio y ve una propaganda de máquinas de sexo y la ordena. Le traen una máquina y tiene sexo con la misma. La máquina es protagonista. Mi máquina es protagonista”.

De allí en adelante todo fue éxito para Fernando y sus juguetes. La Sexmatic Top no fue su única invención más importante. Le siguieron la Sex Bike; la Sexmatic Coin (la misma pero que funcionaba con monedas, ideal para hoteles); La Sex Bag, una especie de Hot Machine mucho más portable y la Más Más, la primera de sus máquinas dedicada a hombres heterosexuales con vagina de silicona y mecanismos de succión y presión.

Hoy por hoy, Don Fernando López sigue más activo que nunca. Sus máquinas siguen vendiéndose y su nombre retumba en Suramérica y resto del mundo. Pese a parecer un trabajo tabú, Fernando ha sabido mantener su vida personal lejos de su vida profesional. Para su fortuna los argentinos han resuelto ser más abiertos sexualmente que en otros tiempos y su familia y vecinos han sido “receptivos”. Fernando solo repite lo mismo cada vez que alguien cuestiona su oficio: “para mi esto es un trabajo como cualquier otro. Yo solo cubro un placer más de los que muchos tenemos.”