El mundo ha cambiado muy rápidamente en los últimos siglos y podemos estar seguros de que continuará haciéndolo a un ritmo exponencial. Esto tiene a mucha gente cuestionándose sobre qué estamos haciendo como raza y sobre hacia qué dirección se dirige nuestra especie.

El inevitable y presuroso avance de la tecnología a traído consigo múltiples malestares y problemas a la sociedad de los cuales ya es muy difícil desapegarnos, o lo que es peor, diferenciarlos. Uno de ellos, la adicción a la tecnología. El mundo ha dejado de mirar a su alrededor para ahora solo enfocarse en mirar hacia adelante, pero no hacia el progreso, hacia pantallas; pantallas que transmiten una vida alterna a la que nos rodea, quizá mejor dibujada y hasta con aparente mejor vida.

“Queridos amigos: es increíble la rapidez con la que todo se mueve afuera. El mundo se ha lanzado a una maldita carrera.” Brooks, “The Shawshank Redemption”.

¿Qué están haciendo las innovaciones como las computadoras, el Internet,  teléfonos celulares, entre otros, a nuestros hijos? Probablemente estén haciendo mucho más de lo que pensamos, y no algo bueno necesariamente.

Existe un amplio consenso en la comunidad científica que opina que la radiación que generan todos estos dispositivos puede ser muy debilitante para nuestra salud a largo plazo. Nos acercamos a un época en la que vamos a empezar a ver todos estos problemas salir a flote, si tenemos en cuenta que la primera generación de juegos, teléfonos celulares y ordenadores se está acercando ya a la edad de treinta años.

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Múltiples estudios han revelado que la radiación del teléfono celular puede causar cáncer. ¿Sabías que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (AIIC) clasificó los campos de radiofrecuencia (incluyendo los de los teléfonos celulares) como un posible cancerígeno en 2011? Los peligros del uso del teléfono celular ganaron mucha más credibilidad desde que la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió que la radiación del teléfono celular podría causar cáncer. La declaración se basa en una decisión conjunta hecha por un equipo de 31 científicos, procedentes de 14 países diferentes, después de revisar la evidencia que arrojó su investigación. Si te interesa más a detalle, puedes leer toda la información aquí. Es una noticia bastante sorprendente, especialmente teniendo en cuenta el hecho de que el cerebro de un niño absorbe mucha más radiación que la de un adulto.

 

También es importante señalar que se han realizado estudios que no muestran relación entre las pantallas de teléfonos celulares y el cáncer, pero ninguno de ellos ha sido a largo plazo, pues el uso del teléfono celular es bastante reciente, tan reciente como para conocer con exactitud de sus posibles consecuencias perjudiciales.

Otro problema es la adicción. En China, por ejemplo, los adolescentes están enganchados a las pantallas electrónicas. Ya sea con sus juegos de teléfono, ordenador o de vídeo, muchos jóvenes pasan incontables horas delante de una pantalla sin molestarse en comer o dormir, a veces incluso reteniendo sus ganas de ir al baño.

Es tanta la adicción a las pantallas que muchos jóvenes consideran el mundo real algo falso.

En China, este fenómeno es considerado actualmente un trastorno clínico, y como resultado se han establecido una serie de centros de rehabilitación donde los jóvenes que padecen de adicción a las pantallas son completamente aislados de todo medio de comunicación. Aunque el éxito de estos centros de tratamiento sigue siendo desconocido, un manto oscuro cobija la era tecnológica en la que vivimos, lo que no parece un buen augurio para nuestro futuro.

Estudios realizados en China muestran que las personas que pasan más de 6 horas en el Internet, para algo que no sea de trabajo o estudio, son propensos a convertirse en adictos. A continuación se muestra un trailer del documental “Web Junkies” que arroja luz sobre este aspecto preocupante de la vida moderna:

No se trata sólo de China, este tipo de cosas se ve en todo el mundo:

Si bien la adicción a Internet aún no se considera un diagnóstico clínico en Estados Unidos, no hay duda de que los jóvenes americanos están conectados y sintonizados fuera de la vida real durante muchas más horas del día de las que los expertos consideran saludables para el desarrollo normal. Y comienza desde temprana edad, a menudo con niños que todavía ni hablan, usando teléfonos y tablets de sus padres para entretenerse, cuando deberían estar observando el mundo que les rodea e interactuando con sus cuidadores.

A medida que continuamos avanzando, este tipo de adicción y comportamiento se vuelve más inquietante. El poder que algunas corporaciones multinacionales tienen, junto a sus tácticas de marketing inteligente – haciendo básicamente cualquier producto o idea que sea deseable para la mente humana – es preocupante. Hace algunos años, la Academia Americana de Pediatría encontró que el promedio de niños de 8 a 10 años de edad, pasa casi ocho horas al día con una variedad de diferentes medios de comunicación, y los adolescentes pasan aún más, al alza de hasta 11 horas.

Un estudio realizado por el Centro de Reducción de la Agresión de Massachusetts (CRAM), que incluyó a más de 20.000 niños/adolescentes entre los grados 3 y 12, llegó a la conclusión de que aproximadamente el 20% de los estudiantes de tercer grado ya poseían un teléfono celular. Las cifras aumentaron de manera constante desde ese punto a aproximadamente el 25% en el cuarto grado, el 39% en el quinto y el 83% en la secundaria.

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Pensemos en esto por un segundo. Teléfonos celulares, computadoras y tablets se están llevando nuestra vida a través de sus pantallas, ocupando nuestra mente solo en eso, y obviando el mundo que tenemos a nuestro alrededor, un mundo lleno de problemas y deseoso de atención.

Nos hemos convertido en una especie que ha descuidado su casa. No olvidemos que los seres humanos necesitamos la tierra, pero la tierra no necesita los seres humanos, y cuando de verdad nos haga falta, quizá ya sea muy tarde.


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