2016 ha sido bastante de mierda emotivo para la música. Este año se ha llevado a varios de los artistas más importantes de la cultura pop/rock: Prince, David Bowie… su último golpe: el cantautor y poeta canadiense Leonard Cohen.

Si no estás del todo familiarizado con la obra de Cohen, te explico: sus letras eran descripciones poderosas y maduras sobre temas como el sexo, el amor, la religión o la política, en géneros como la balada o el rock. Imagina un J. M. Serrat o Silvio Rodríguez pero en inglés y con una voz brutal. Algo así era él.

Sus canciones, pues, marcaron principalmente a la generación de los años 60 y 70, pero muchas de ellas son clásicos universales que al sol de hoy siguen gustando. Eso sin mencionar la voz grave y potente con que él las interpretaba:

Este es el comunicado con que sus allegados anunciaron su muerte a través de Facebook, ocurrida este jueves 10 de noviembre:

Con profunda tristeza informamos que legendario poeta, compositor y artista, Leonard Cohen ha fallecido.
Hemos perdido a uno de la música más venerados y prolífico visionarios.
Un monumento tendrá lugar en los ángeles en una fecha posterior. La familia pide privacidad durante su momento de dolor.

Le labor artística de Cohen le valió el reconocimiento de la música y la cultura en general: llegó a entrar en el Salón de la Fama del Rock and Roll de los Estados Unidos y en el Salón de la Fama Musical de Canadá, y en 2011 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Un legado que no se borrará fácilmente.