Anastasiya Scheglova. 19 años. Rusia.

Nació el 19 de febrero de 1998 en Moscú, la capital más fría del mundo. Una ciudad conocida por los grandes e imponentes edificios que se erigen en torno a la gran Plaza Roja.

Un zócalo de más de 30 metros de ancho que sirve de alfombra a los edificios más históricos de Rusia. La imponente Catedral de San Basilio se alza en el centro y a uno de sus costados se erige el Museo Estatal de Historia de Rusia.

Anastasiya Scheglova es una chica misteriosa. Al investigar sobre su pasado nos perdimos en callejones sin salida. La chica se cubre muy bien las espaldas.

Sin embargo, pudimos acceder a una mínima información. En su página VK -que es como un facebook ruso- supimos que es una chica muy liberal.

Sí, stalkeamos a Anastasiya Scheglova.

Sin pudor alguno, muestra su cuerpo desnudo entre bañeras, encima de un par de sábanas blancas y acostada sin otra prenda más que una flor morada abierta a la altura de su estómago.

Fotografías que la han ayudado a alcanzar una fama instantánea, en conjunción con sus hermosas facciones.

Una mirada profunda que atraviesa como el filo de una espada filosa. Una boca grande, carnosa y roja que recuerda a fruto maduros a punto de explotar. Pómulos recogidos que le dan una estructura felina a su rostro. Y un cabello largo y cobrizo que cae en bucles de cascada hasta su cuello desnudo lleno de pecas y constelaciones.