Por: Carlos Flores   @carlosfloresx

3… 4? Sí, creo que llevaba 3 o 4 minutos viendo este reality show (o más bien reality pesadilla) en un canal de cable, sobre un muchachito que se viste de muchachita y actúa como niña: I am jazz (Soy Jazz); había visto la promo y decidí gastar no más de 5 minutos de mi gloriosa existencia para ver de qué se trataba el asunto… en la promoción, este niño (realmente adolescente, de 15 años) de pelo largo y con ropa de niña asegura ser artista y no sé qué otra cosa, además de transgénero, a lo que le siguen breves comentarios de sus hermanos: “sí, ella es una chica, definitivamente”. Me dio curiosidad y sintonicé esa noche… entonces transcurridos 3 o 4 minutos de programa, hice una pausa. Miré a los lados. Abrí la ventana, miré al cielo… no vi nada… desconfié… abrí la puerta, salí, y me detuve un largo rato mirando hacia arriba, al horizonte oscuro… porque yo estaba seguro que por ahí aparecería alguno de los Siete Jinetes del Apocalipsis cabalgando en un monstruoso animal que respira fuego y destrucción y decretando el fin de la humanidad tal cual la conocemos: No les miento… tras ver a “Jazz” me dije: ¡fuck, ahora sí se acabó el mundo!

En estos tiempos extraños se ha convertido en moda salir del clóset públicamente, a la espera de algún tipo de alabanza. Y a quienes lo hacen (deportistas, artistas) se les aplaude, glorifica… eso me parece una completa estupidez. Pero en este caso me da asco toda la situación. A ver, en un segmento, Jazz (no es su nombre real, pero todos le llaman así) se prepara para ir a la playa y le muestra a su mamá la vestimenta que lleva. Jazz le pregunta si cree que sus senos –WTF, ¡CUÁLES SENOS!- se ven muy grandes. La mamá le dice que sí, pero que debe preocuparse porque no se le vea otra cosa y le señala la entrepierna y estallan en risas. Y siguen las conversas entre ambas: Jazz se queja de que los chicos no intentan enamorarla, que la rechazan al saber que es transgénero… ah, bueno, Jazz disculpa si un quinceañero con las hormonas a mil y deseoso de explorar los misteriosos –y siempre complejos- territorios de una vagina, resulta que no quiere nada con el pequeño pene que debes llevar ahí, dentro de tu pantaletica. Y es obvio que entonces no te considerarán una chica a la quieran enamorar y seducir… porque NO LO ERES.

Y la excusa a todo esto… la gran excusa de sus padres es la siguiente: “lo que pasa es que Jazz hace lo que le provoca”… ¡¿AH?! Sus padres dicen que a los 5 años o algo así Jazz les preguntaba si era niño o niña. Bueno, si su padre y su madre no sabían esa respuesta, pues, Jazz salió bien, después de todo, pudo escoger ser un vampiro.

Pero éste no es el comienzo de la historia mediática de Jazz. Para mi gigantesca sorpresa, todo comenzó cuando tenía 6 años de edad… y sus padres la llevaron a una entrevista con Bárbara Walters en el programa 20/20. Más publicidad imposible. A los 6 años ya la vestían de niña y la trataban como tal. Ojo, no soy médico ni experto… pero no sé si un niño de 4 o 5 años está como para declarar su identidad sexual… sencillamente no lo sé. Los padres de Jazz alegan que a esa edad quería ponerse vestidos y jugar con muñecas… ¡gran vaina!, a los 5 años a mí me gustaba saltar del techo de mi casa… ¡eso no me convirtió en futuro suicida! (espero que no).

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Lo que no imagino es por qué un papá y una mamá llevarían a su hijo que quiere ser niña a la televisión nacional con una diabla como Bárbara Walters que le pondrá tooooooodo el drama que se puedan imaginar. ¿Eso es pensar en positivo?, ¿eso es querer ayudar a su hijo?, ¿eso mejora las cosas?, ¿qué buscaba esa gente?

Me preocupa que niños o niñas vean a Jazz y, considerando que mucho de lo que se transmite en tv es adoptado e imitado por los de corta edad, les parezca cool o trendy… y de alguna retorcida manera pueda nacer otra moda y otros programas de “realidad”, algo como: ¡Mi hijo es más gay que el tuyo!

El término bajo el que se amparan en estos casos, incluyendo a Jazz, es que fue “asignado como niño”. Sus padres lo repiten: Jazz nació asignado como niño. Y Jazz lo repite: yo fui asignada como niño. ¿Quién hace esta asignación: la naturaleza, Dios, los extraterrestres que regresarán en la segunda parte de Día de la Independencia? En todo caso… ¿de qué sirve ser asignado con un género si resulta que esa asignación está “equivocada”?

Decidí que de ahora en adelante también utilizaré ese cuento para explicar muchas cosas referentes a mi vida. Cuando una mujer me pregunté por qué soy borracho e infiel, he ahí mi sabia respuesta: “¡No me culpes… así me asignaron!”

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