Aquí está el cuento completico para que te bajes de la nube creyendo que los choros también agarran vacaciones

Se los dije clarito en el Consejo #8 de la Guía Práctica para Sobrevivir en Margarita: no crea que  está en Disneylandia. Lamentablemente, cuando usted se va a la isla, usted no escapa de las posibilidades de caer en las manos del hampa. Para muestra un botón.

 

[divider] ¿Cómo fue el merequetengue? [/divider]

 

La cosa fue así: uno de los hombres entró a la Posada San Lorenzo (ubicada en el sector con el mismo nombre) pidiendo información sobre el hospedaje, cuando el encargado de la recepción Daniel Gaizka le estaba respondiendo, el hombre sacó un arma y lo apuntó. 5 hombres más entraron y revisaron todas las habitaciones ocupadas, llevándose las pertenencias de los huéspedes.

“Al verme apuntado con un arma de fuego de alto calibre no me quedó otra alternativa que entregarles las tarjetas de crédito, débito y 1.500 bolívares en efectivo” – Luis José Araujo. Huésped.

¿Buscar paz y encontrar violencia? Una de las huéspedes comentó:

“Yo vengo frecuentemente a Margarita para descansar del rebullicio caraqueño, pero en esta ocasión lo que pasé fue un susto muy grande”.

¿Ustedes creen que a esa gente le quedan ganas de volver a la isla? Si la cosa fuera un hecho aislado, todavía sería una situación delicada pero lo que en realidad mancha el nombre de la isla es la continuidad de estos hechos de violencia. Ahora yo les pregunto: ¿ustedes creen que a ese gente le importa que tengamos patria si no pueden irse de vacaciones sin escapar de la violencia?

Como margariteña, estas noticias me dan en el alma, sobre todo leerlas justo al día siguiente de escuchar cómo robaron a mi papá saliendo del Banco Venezuela en Conejeros. Lo he dicho antes y lo repito, la patria es el pueblo y no una simple utopía de grandeza, y con un pueblo maltratado y en el suelo, la tierra, los escudos y las banderas no significan absolutamente nada. 

 

Con información de http://www.lapatilla.com