Asamblea Nacional Constituyente.


La medida “histórica” que iba a implementar Maduro, al parecer, forma parte de un plan que busca fabricar la última línea de defensa del régimen ante las sucesivas protestas que han ejercido los ciudadanos en el país.

Maduro, en alocución presidencial por el Dia del Trabajador, vestido con una gran chaqueta azul marino, y flanqueado en ambos costados por Tarek El Aissami y ‘la primera Combatiente’ Cilia Flores, reveló a todos los ciudadanos la maquiavélica jugada que pretendía ejecutar.

“De acuerdo al artículo 347”, argumentó e hizo una pausa, mientras su mano izquierda sujetaba el tallo del micrófono; “convoco al poder Constituyente originario para que la clase obrera y el poder popular convoque una Asamblea Nacional Constituyente” enfatizó, alzando el puño en señal de triunfo.

La cámara, de inmediato, hizo un paneo para medir la temperatura social del lugar. Chavistas enfurecidos de entusiasmo aclamaban al sucesor del Comandante, aquel que había dejado el poder, antes de partir un 8 de diciembre, para nunca volver. ¡Victoria, victoria, victoria!, gritaba Maduro, mientras era observado por Saab en las sombras.

¿Puede convocarse la Asamblea?

La Asamblea Nacional Constituyente, en teoría, puede ser ejecutada por el régimen.

Según la Constitución, el artículo 347, versa sobre lo siguiente: “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

Constitución de la Asamblea

La Asamblea estaría conformada por grupos afectos al régimen: sindicatos de trabajadores, comunidades indígenas y clase obrera, que sumarían más de 250 miembros.

Los otros 250 miembros serán extraídos de comunidades y que ejercerán su derecho al voto de forma, directa, secreta y universal.

Es decir, se ignora la participación de otros grupos que presenten resistencia ante la ideología podrida que ha querido implementar el dictador.

Maduro, por medio de una mayoría plenamente chavista,  invocará la Constituyente para reformar la Constitución; pudiéndola manejar a su antojo para conseguir una ventana de tiempo que le permita respirar ante la asfixiante presión de las calles, mientras elabora otra jugada que consolide su eternización en el poder.

¿Qué hará la oposición para frenar la Constituyente?

Por ende, el anuncio “histórico” trajo consigo un coletazo de indignación a la coalición de la Mesa Unidad Democrática. Henrique Capriles, inhabilitado por la Procuraduría para ejercer cualquier cargo público en 15 años, rechazó de forma rotunda las pretensiones maquiavélicas del dictador.

“Frente al fraude constitucional de constituyente que acaba de anunciar el dictador, pueblo a la calle y a desobedecer semejante locura” expresó el líder de Primero Justicia.

Es decir, que el plan de la oposición consiste en seguir extender y profundizar las protestas en las calles del país; asumiendo los riesgos de un desgaste progresivo, que tarde o temprano se van a notar en los manifestantes.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional también expresó que la respuesta hacia las maniobras maquiavélicas del régimen es permanecer en la calle. “Sabemos que tenemos muchos días en la calle, pero yo quiero decirles algo: la lucha apenas comienza porque vamos a seguir en la calle hasta lograr el cambio definitivo con el voto”.

BBC Mundo entrevistó a José Chúo Torrealba, exsecretario general de la MUD también coincidió con los lineamientos políticos de la oposición, sin embargo advirtió del nacimiento de un conflicto peor: la anarquía brutalmente exhibida por bandas armadas que existen en el país, y que se han visto reflejadas en los 30 muertos que han dejado enfrentamientos entre civiles y esbirros del régimen.

Chúo mencionó que no pueden repetir los errores del pasado, en alusión al “plantón” protagonizado por la oposición en las elecciones parlamentarias del 2005.

El abandono de la oposición dejó en bandeja de plata la Asamblea Nacional a los chavistas que hambrientos devoraron sus cimientos.

Sin embargo, Chúo abre una puerta a la esperanza porque hace énfasis en que la oposición puede exigir que todos los ciudadanos sean tomados en cuenta para la conformación de la Asamblea.

Amparándose en el artículo 347, que dice: “El poder constituyente originario está en el pueblo”, es decir, no solamente en los sindicatos o trabajadores, como maliciosamente quiere imponer el dictador.

De lo contrario, la última línea de defensa del régimen sería confeccionada por los idiotizados simpatizantes de su proyecto. Aún no caen en cuenta, que cuando la pesadilla culmine, se verán obligados a levantarse de sus camas, como si después de una profunda borrachera, tuviesen que observar, de nuevo, el mundo, con otros ojos.

El chavismo forjó la V República bajo los cimientos de la Constituyente de 1998 y tal vez, por medio del fracaso de la Constituyente en 2017, abandonen el poder. Sí es así, el mito del eterno retorno estallará en sus narices.


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