Si una mujer desnuda está de pie delante de un hombre, ¿qué es lo que ve primero y por qué? ¿Qué juicio se puede hacer acerca de un hombre por solo ver sus manos? ¿Por qué una aparente persona bonita termina siendo fea físicamente? ¿Por qué las mujeres mueven su cabello cuando sienten atracción sexual por ciertas personas? ¿Qué pista facial en un hombre se correlaciona con él que es menos fiel? Las respuestas a estas preguntas y más probablemente no son lo que ustedes se imaginan.

Las personas que eliges para salir, con las personas que te casas e incluso los amigos que eliges, son decisiones que alteran tu vida en fracciones de segundos. Y gran parte de este proceso se produce en los pasillos más profundos, más oscuros y primitivos de la mente subconsciente. Por mucho que creemos que somos una raza ya avanzada, es apenas el 1% de nuestra evolución que se le ha dedicado a ser civilizados. Este proceso evolutivo no se preocupa por los conocimientos sociales, políticos o convencionales de la época. La evolución solo se ocupa de promocionar especies más adaptadas (el más fuerte sobrevive). Independientemente de si crees en Dios o en el diseño inteligente, hay una razón por la que la azúcar es dulce, las grandes bestias tienen miedo o por qué todos codiciamos la belleza.

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La belleza, tal vez la más cruda de todas las energías que alimentan la evolución, es relevante y coherente en toda la naturaleza. Es una forma de comunicación universal que expresa cosas como “estoy bien y sano, y tengo buenos genes”. Sin importar si se trata de una flor que se abre, la cola de un pavo real o brillantes ojos azules de una mujer, el propósito principal de la belleza se reduce a la búsqueda de parejas ideales y la procreación, que sugieren una descendencia genéticamente más conveniente.

De acuerdo con una investigación en El Diario de Neuropsicología, esta forma primitiva de mensajería imparte su influencia en la mente subconsciente. Cuando se le pidió a unos voluntarios  juzgar las edades de hermosas mujeres, sus centros de placer en sus cerebros fueron estimulados, pero cuando se le pidió que juzgaran su belleza, sus centros de placer estaban bajos, casi no estimulados. En otras palabras, si usted tiene que pensar conscientemente o juzgar si alguien es o no bella, no recibe tanto placer como cuando evalúa subconscientemente la belleza.

Aunque podemos luchar y rechazar estos instintos como poco profundos, no podemos evitarlos. Desgraciadamente, la mayoría de nosotros no somos conscientes de las pistas subconscientes que, al igual que los demás, emitimos constantemente. Los estudios destacados en revistas como la Psychological Science y Archivos de Comportamiento Sexual, han confirmado que ciertas características físicas son señales de fertilidad en las mujeres, tales como la simetría facial, la juventud, la proporción ideal entre cintura y cadera, el pelo largo y los olores. Elementos primarios claves para crear una primera impresión positiva en un hombre.

En los hombres, los signos de virilidad como un gran pecho, la mandíbula prominente y un gran perfil son factores que llaman la atención. De hecho, en dos estudios destacados en el Behavior Brian Science and AMJ of Sociology Journals, la evaluación de algunos soldados y cadetes de un cuartel, tras un seguimiento durante un período de 50 años, reveló que el rango alcanzado en el ejército puede correlacionarse con los rasgos faciales de la dominación.

Del mismo modo el éxito financiero de 25 empresas catalogadas en la revista Fortune 1000, puede correlacionarse con las características faciales masculinizantes dominantes del Presidente de la compañía. Nos guste o no, ambos sexos tienen una reacción visceral a estos rasgos fértiles.

Pero la belleza no es por sí mismo lo que nos atrae. Hay algo mucho más vibrante, significativo y efectivo que une a las personas ya sea para necesidades románticas, sociales o profesionales. La belleza y la atracción son entidades muy distintas. Mientras que la belleza está en carne viva, la atracción primitiva es dinámica y avanzada. Y la belleza es sólo una parcela de lo que hace atractiva a una persona. Al comprender plenamente la vasta y compleja variedad de influencias que se empaquetan en los 100 milisegundos que tenemos para dar una primera impresión, somos capaces de dominar el resultado. La persona más sexy de la habitación no es necesariamente el que es objetivamente el más simétrico o físicamente perfecto. Es la persona que proyecta confianza y felicidad en sí mismo. Aunque los cosméticos, los peinados y tratamientos médicos pueden modificar físicamente la cara y el cuerpo para lograr también una forma idealizada de confianza y felicidad.

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El hecho de que una persona sea físicamente atractiva a los ojos, no implica que uno sienta atracción por esa persona. La belleza física es solo un complemento de la compleja atracción entre personas. Se ha demostrado que la actitud y la forma en cómo se habla, se mueve o sonríe influye mucho más en su atractividad, que un buen cuerpo u ojos.

Este es un tópico interesante que demuestra porque muchas veces algunas relaciones no funcionan y por qué personas poco atractivas físicamente consiguen a grandes personas atractivas. Muchas veces es cuestión solo de actitud y paciencia. Y sí, es importante siempre la primera impresión, pero es mejor darse una segunda y tercera antes de dar un siguiente paso. Que la hamburguesa se vea rica en el cartel no quiere decir que sí lo sea o que no te vaya a hacer daño.

Conocer estas señales subconscientes que a veces emitimos es casi imposible, solo queda ver cómo reaccionamos ante ciertas personas y luego ir descartando hasta encontrar que es lo que más nos parece atractivo de una persona. Recuerden que la belleza física no es una razón de peso para querer estar con alguien.


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