Cuando se me viene a la mente esa cita famosa que dicta “toda moda es cíclica” es así, no es casualidad.

Sucede con la manera de vestir y peinarse de las personas, también con las variaciones en los géneros musicales y con las drogas.

Esta última ha tomado protagonismo en los últimos tiempos, y para encontrar sus raíces hay que remontarse a su primer estallido: La década de los 70’s.

Woodstock, Hendrix, el sexo libre y consumo de alucinógenos como el LSD marcaron la época, pero así como todo se va, también regresa.

El transcurrir de estos últimos 10 años han sido vitales para el renacimiento del movimiento neo-hippie/hípster y el estrellato de la Ayahuasca: El nuevo brebaje espiritual para esas tribus sociales.

La Ayahuasca proviene de las antiguas tribus oriundas del Amazonas peruano y colombiano. Está compuesta por dos elementos importantes de la naturaleza: Las lianas Banisteriopsis caapi mezcladas con hojas del género “Phychotria”.

Esos ingredientes conforman la molécula dimetiltriptamina, mejor conocida como “DMT”.

Esta droga psicodélica tiene principios milenarios para diferentes poblados indígenas, ya que posee propiedades curativas, como gran parte del ecosistema salvaje. Después de haber conseguidos los componentes y combinarlos, los autóctonos realizan una serie de rituales simultáneamente cuando los “pacientes” prueban la medicina.

Según ellos, esto se basa en “limpiar todo lo malo” que se acumula en el cuerpo humano a lo largo de la vida.

Testimonios de diversas personas, así como diferentes estudios, comparten que el ingerir un trago de “Yagué”, como también es conocida, puede sanar enfermedades como la depresión y la esquizofrenia. Esta afirmación ha conseguido que personas ajenas al movimiento tomen estos lugares como paisajes turísticos y se propongan realizar el ritual.

Ahora que lo pienso, la mesa está servida para una oleada moderna de hippies 2.0 que le temen al agua filtrada.

Algunas de las personas que se adentran en dicha actividad no lo hacen de forma responsable y encomiendan su confianza a presuntos “chamanes” de Facebook que en más de una vez han sido criticados por tratamientos fraudulentos.

Y existe evidencia de eso…

Así le sucedió a una turista francesa en Perú hace pocos días; ésta fue encontrada muerta tras una de estas prácticas.

La justicia peruana actuó de inmediato y condenó a una pareja peruana a dos años de prisión por lo ocurrido. También pasó en un supuesto retiro amazónico: Un canadiense en medio de un “mal viaje” le quitó la vida a un británico a punta de puñaladas.

Todo mal con esa gente, amigos.

Con esto no quiero inducirles miedo o pedirles que descarten el acudir a esas sesiones, solo señalo que deben hacerlo con suma prudencia y porque sienten afinidad con ese mundo, no porque lo vean en redes sociales.

La responsabilidad y seguridad en estos actos debe de ser lo primordial: No voy a invitarte a una cita “espiritual”, porque es lo más “cool” de la actualidad para que te maten a cuchilladas.

Lo más triste es, que de alguna manera el “hoy” de las nuevas generaciones se basa en ser lo que te propongan las pautas populares transitorias.

Si consideramos que es momento de ser psicodélicos y debemos consumir sustancias “naturales” tal como lo indican las tendencias, diría que la Ayahuasca es una moda pasajera para los hípsters de pc que abundan en el globo, así como lo fue el merengue hip-hop, los pantalones bota ancha, las mechas y los bigotes decolorados.