Virginia Diaz, -una señora de cincuenta y pico de años- se llama la mujer que por tratar de salvar a su nieta que jugaba en los riscos de un balcón se precipitó al vacío y terminó clavándose una barra de hierro en su cuello.

Virginia se salvó por los pelos. La gruesa barra de hierro entró por la parte izquierda sin tocar la arteria aorta -lo que hubiese significado su muerte por una hemorragia fulminante- hasta llegar al pulmón. La mujer cayó en estado de shock siendo llevada de inmediato a emergencias.

Extrayendo la barra de hierro

Carlos Zapatel, el cirujano que hizo de salvador en la compleja operación de Virginia, indica cuál fue el diagnóstico de la paciente.

 “algunos nervios y parte de la arteria subclavia izquierda fueron dañados, pero el lóbulo inferior del pulmón y la arteria aórta se salvaron por pocos milímetros”, explicó el cirujano. “El poste siguió una trayectoria dentro del cuerpo paralela a la arteria.”

El milagro se hizo en la sala de operaciones

Un grupo de cirujanos realizaron la compleja cirugía que duró bastante horas.barra de hierro Extrajeron la barra de forma lenta para no dañar ningún órgano u arteria. Ahora, Virginia muestra una mejoría progresiva en casa mientras recuerda el episodio que pudo haber acabado con su vida.

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