Bart Vargas es un hombre poco convencional.

De pequeño no tenía ninguna afinidad con el arte. Aparte, antepasados de su familia habían prestado servicio al ejército. Así que él siguió sus pasos, enlistándose en la Aviación.

Allí sirvió durante seis largos años. Después, se dio cuenta que no era lo suyo, y pidió la baja para volver a casa.

Pronto comprendió que tenía talento para dibujar. Tomó unos cursos de dibujo, mientras trabajaba por las noches como vigilante en una universidad.

Poco a poco comenzaron sus experimentos en el mundo del arte. Y una vez que empezó a utilizar desechos o residuos para elaborar esculturas, se hizo mundialmente famoso.

En el 2010 representó a los Estados Unidos en la Bienal de Arte que se celebró en Beijing.

Actualmente, se la pasa viajando alrededor del mundo con el objetivo de que las demás personas conozcan su innovadora propuesta plástica.