Encima de la voluntad de la Asamblea Nacional se erige el brazo corrupto y opresivo del Tribunal Supremo de Justicia aboliendo todas las leyes que se aprueban en el Parlamento, haciendo que cualquier iniciativa de índole progresista se estrelle de forma continua con la institución que jamás dará su brazo a torcer.

Por eso, no podemos dejar que la decisión tomada ayer -aprobación de abandono de cargo de Maduro- por una abrumadora mayoría en la AN sea ignorada por la sociedad. Tenemos que estar allí, mano a mano, unidos, porque como dice Renny Ottolina: “solo aprendiendo y trabajando podremos salir de abajo porque no conozco otra manera”.

Allí reside la respuesta. Aprendiendo y trabajando. Es imposible que si somos buenos ciudadanos, el país se rebele contra nosotros. Que una malhumorada Venezuela diga: “Ustedes han sido muy agradables conmigo, así que yo agarro mis maletas y me voy a poner al lado de Cuba porque, de pana, prefiero que me traten mal”.

Haciendo nuestra pequeña parte, poco a poco, cambiaremos el país. Y tenemos que estar sujetos a ese hilo de esperanza, porque tal vez, es lo único que nos queda.