La sociedad moderna es un animal complicado y su supervivencia depende de los constructos sociales. Un constructo social es todo concepto o práctica que puede parecer natural y obvio a quienes lo aceptan pero en realidad es una invención o artefacto cultural o de una sociedad en particular.

Estos grupos sólo existen porque cada individuo de un grupo determinado suscribe un de ciertas reglas comunes.

Los constructos sociales moldean nuestras vidas, pero nosotros somos quienes les damos forma. Si la sociedad existente cambiara, se desarrollarían nuevos constructos y los antiguos podrían debilitarse. Diferentes sociedades tienen diferentes constructos. La “norma” en un país puede chocar con la “norma” en otro país.

Según Peter L. Berger y Thomas Luckmann, los fundadores de la teoría del constructivismo social, todo el conocimiento, -incluyendo el sentido común- proviene directamente de las interacciones sociales. Cuando la gente interactúa, teniendo en cuenta que sus opiniones sobre la realidad están relacionadas, la percepción de realidad se refuerza.

Es así como todos estos acuerdos mantienen el statu quo tal como lo conocemos, pero ¿qué tan lejos hemos llegado con los fulanos constructos?

Todas las convenciones sociales han sido aprobadas y sostenidas con el paso de los tiempos; por eso, partes esenciales de nuestra vida cotidiana como el género, la raza, el dinero, los gobiernos e incluso la afinidad con la tecnología entran en el debate.

Según George A. Kelly la realidad está sujeta a diversas construcciones personales, algunas de provecho y otras negativas. Todo esto se engloba en un gran proceso que consiste en construir y reconstruir sucesivamente. Kelly llamó a este proceso el ciclo de la experiencia; un proceso sin fin cuyos resultados están directamente ligados a la salud mental de las personas.

 

¿Qué porcentaje de lo que damos por sentado es un constructo? Lamentablemente, mucho.

Ahora, si la reconstrucción periódica de los constructos sociales es beneficiosa para nuestra salud mental, ¿cuánto de nuestra realidad estamos dispuestos a desarmar para reconfigurarla?