Hoy me mude a mi nueva casa en Colorado, Estados Unidos. ¡Qué molleja! ¡Qué paz! Todo es tan bonito aquí. Las montañas mollejuas y majestuosas. Vergación, casi no puedo esperar para verlas cubiertas de nieve. 

 

Día 1

Que bueno haber dejado el calor, la humedad, el tráfico, los malandros, aquel verguero de guajiros en las calles de Maracaibo. Verga mirá, ¡esto si es vida, primo! Ya no me preocuparé por hacer cola para comprar el papel par culo,  gasolina o para la papa.  Y lo mejor de todo, me van a rendir los cobres.

Día 6 

Colorado es el lugar más bonito que he visto en toda mi vida. Claro, ninguno de los de aquí se iguala a mi Puente de Maracaibo, pero es otro mundo. Las hojas han pasado todos los tonos de color entre rojo y naranja. Que bueno tener las cuatro estaciones.

Salí a pasear por las calles y las jevitas no son tan culonas, se tapan hasta las manos, pero aún así les echo su piropo. Unas me miran como si fuera un bicho y otras ríen con cara de  WTF?. También fui a conocer uno de sus bosques y por primera vez vi un ciervo, que verga más bonita, son tan ágiles, tan elegantes, es uno de los animales más vistosos que jamás haya visto. Esto tiene que ser el paraíso, primo. ¡Esto, sí es vida!

Día 11 

Ya llegó el invierno y pronto comenzará la temporada de caza de ciervos. No me puedo imaginar a nadie que quiera matar a una de esas criaturas de Dios. La caza debería ser ilegal en esta verga.  La temperatura ha bajado y hasta puedo durar dos días sin bañarme, porque ya no sudo como un marrano. El frío no me deja sudar. Es como si tuviera el aire acondicionado todo el día prendido, pero sin pagar factura. No tengo frío, tampoco calor, es perfecto. Espero que nieve pronto. Nunca he visto la nieve. Cuando era niño, una vez hice una bola de hielo con la escarcha de la nevera. Pero, eso no cuenta. Ya falta poco.

Día 14 

Anoche nevó. Hoy me desperté y encontré todo cubierto de una capa blanca. Parece una postal, una película, la casa de “Libre Soy” pues. El frío es mucho mayor, pero la alegría de ver la nieve por primera vez me hace soportarlo, hasta ignorarlo. Salí a darle pala a la entrada y quitar la nieve de los escalones para abrir el paso. Me restregué en ella, hice angelitos, mi propio Olaf y luego tuve una pelea de nieve con los vecinos, que por supuesto gané yo. Es que vengo de tierra de pelotero ¿qué te puedo decir? Cuando pasó la niveladora de nieve, la que se encarga de limpiar la carretera, tuve que volver a dar pala a la entrada. ¡Que bonita es la nieve! Parecen gotitas de algodón esparcidas por todos lados,  ¡qué lugar tan bonito! Colorado que molleja, ¡esto, sí es vida!

Día 17

Anoche volvió a nevar. Me encanta. Con este frío, quisiera tener un poco del calor de La Chinita para que esto siga siendo perfecto. Por ahora, lo consigo con mi mejor tasa de café. La niveladora pasó un poco más temprano hoy y me volvió a ensuciar la entrada, pero bueno ¿qué le vamos hacer? Termino mi café y me voy a trabajar. Cuando regrese la limpio. De todas maneras, ¡esto, sí es vida!

 

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Día 19

¿A qué no adivinas? Nevó anoche de nuevo. Pero esta vez, me he levantado más temprano para no limpiar después del trabajo. Aún así, no pude limpiar por completo la entrada, porque antes de que acabara, pasó la trimardita niveladora de nieve y volvió a taparme todo el frente. Así que hoy no pude ir al trabajo. Salí a aguantar frío de gratis. ¡Mialma! Estoy un poco cansado de dar tanta pala a esa… nieve. ¡Que buena verga con la niveladora! ¡Qué vida!

Día 22 

Anoche volvió a caer nieve, o mejor dicho la mierda esa blanca. Tengo las manos hechas verga y llenas de callos de tanto darle con la pala a la entrada. Creo que la niveladora me vigila desde la esquina y espera que acabe con la pala para pasar. ¡El coño de su madre! ¡Esa mardita!

Día 25 

Felices navidades blancas! Pero, blancas de verdad, porque están llenas de mierda blanca. ¡Coño! ¡No joda! Si cojo al que maneja la niveladora te juro que lo mato. No entiendo por qué no usan más sal para derretir más rápido este hielo de la verga, y así no tiene que pasar tan seguido. Anoche cayó toda la noche de esa mierda blanca. Ya llevo 3 días encerrado y solo salgo para dar pala en la nieve después que pasa la niveladora. No puedo ir a ningún lado. El carro está enterrado hasta el tronquito, bajo una montaña de nieve. Y salir caminando es como para quedar como estatua en la mitad de la calle con este frío del coño. El noticiero dice que esta noche van a caer diez pulgadas más de nieve. No lo puedo creer. Eso significa más días aquí encerrado.

Día 26 

 

FOTOSWR

El hueleverga del noticiero se equivocó otra vez. No cayeron diez pulgadas de nieve… ¡No joda! Cayeron 24. ¡El coñísimo de su madre! Como sigamos así, voy a comenzar a creer que esto Invernalia y este es el invierno del que hablan. Ahora resulta que la niveladora se rompió cerca de aquí. ¡Ve, qué molleja! Y el vergo del chofer vino a pedirme una pala, ¡Vergación, que descarado! Le dije:

Se me han roto seis palas limpiando la mierda que me echas a diario.

-No es mi culpa, me dijo.

-Así es la verga. Ya vais a ver, guevón, de quién es la culpa.

Así que le di varios palazos hasta que salió corriendo pal coño. Se lo merece, no joda. Volví y me encerré porque con esa correteada que le di, se me estaba congelando el dedo chiquito del pie.

 

Día 32 

Al fin pude salir de casa. Extrañaba el sol. Hoy no puede salir nada mal con el catire asonado. Fui a buscar comida y de pronto, un ciervo de la verga se atravesó delante del carro, le di un vergajazo y lo maté pa’l coño. ¡Qué buena verga! El arreglo del carro me va a salir en $3000. ¡Estos animales de la verga deberían ser envenenados pa’l coño! Ojalá los cazadores hubieran acabado con ellos el año pasado. La temporada de caza debería de durar el año entero ¡no joda!

Día 38 

Hoy me resbalé en el hielo que todavía hay en la verga esta y me partí una pierna.  Mardito sea el hielo. Anoche soñé que sembraba una palma real y un sol maracucho de esos de medío día.

Día 44 

Cuando me quitaron el yeso, llevé el carro al mecánico. Me dijo que estaba todo oxidado por debajo por culpa de la sal de la verga esa que echaron en la calle. Coño, ¿a quién se le ocurre? ¿Es que no hay otra forma de derretir el hielo? ¡¡¡Cabrones!!! Ya lo dije, ¡Me devuervo pa’l coño!

Día 53

Me mudé otra vez para Maracaibo ¡Gracias Chinita! ¡Esto si es vida! ¡Que delicia! Calor que jode, humedad, tráfico, malandros, guajiros por coñazos. Nada de mierda blanca ni de esos animales que te salen de la nada. Verga mirá, la verdad es que a cualquiera que se le ocurra vivir en el pedazo de verga ese de Colorado, tan solitario y frío, tiene que estar loco pa’l coño. ¡ESTO SÍ ES VIDA PRIMO!

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