Escribo esto mientras escucho los repiques frenéticos de las cacerolas tocadas por la mitad del país que está en contra de la manera en la que hace las cosas el gobierno. También se escuchan gritos que aúpan a defender la revolución y cornetas a todo volumen con un remix de Alí Primera con Los Cadillac’s de la otra mitad del país. Espero que compartas algunas cosas de las que digo acá.

Partiendo del caso de que ambas cifras sean las que dice el CNE. Y cuando me refiero a mitades, hablo como le gusta hablar a los políticos: de gente que los sigue, de su pueblo, de los que creen en ellos. Pareciera que se les olvidara que la cosa tiene que ser al revés. ¿O será que se nos olvidó a nosotros? Que ellos son nuestros, que ellos son los que tienen que defendernos a nosotros. Que ellos son los que tienen que convencernos a nosotros y no al contrario. Han hecho un trabajo tan magistral dividiéndonos que tenemos una cortina de humo en frente que no nos deja ver que están haciendo todo menos lo que deben hacer: trabajar para nosotros. ¿No creen que si pensaran en la gente ya hubiesen contado esos votos para que la gente se calmara? Algo esconden. Algo traman. No lo hagan para calmar a Capriles, háganlo para calmar a los venezolanos que lo exigen.

Foto: TalCual

 

Mientras escucho que de un lado “No Volverán” y del otro “Son unos brutos ignorantes” me doy cuenta que ese humo pica en los ojos y hasta lágrimas nos está sacando. Nos están cegando. Quieren que el humo nos llegue al cerebro y ahogue nuestras neuronas. Quieren hacernos una lobotomía ideológica para robar lo más auténtico que tenemos como seres humanos: la inteligencia. ¿Cuándo fue que dejamos de luchar hacia delante y lo empezamos a hacer hacia los lados? ¿Cuándo echarle bolas dejó de ser más importante que aplaudir a un político? ¿Desde cuándo tiene más fuerza lo que dicen los que recorren el mundo, inflan sus cuentas millonarias y amplían su colección de carros último modelo con nuestro dinero que la de nuestros familiares, amigos, compañeros, vecinos o gente que nos rodea? ¿Desde cuándo tenemos que aplaudirles por inaugurar un hospital? ¿Desde cuándo nos volvimos poco exigentes? Tal vez, preguntarse “cuándo” es inútil y lo que hay que hacer es pasarnos la mano por la cara, secar las lágrimas, tragar fuerte y empezar a caminar hacia adelante.

mientras los más pendejos tenemos que ir al banco varias veces porque nos rebotaron la carpeta CADIVI, ellos pueden pasar un tarjetazo y comprarse un BMW

Los gobiernos pasan, los políticos se negocian el país y nosotros partiéndonos el lomo cada día por alcanzar los sueños que decidimos alcanzar. Sobreviviendo. Guerreando. Sudando. No significa que estoy llamando a la anarquía ni que muestro desobediencia civil ante las autoridades porque escucho punk; ya no tengo 15 años. Estoy llamando a que defendamos nuestro país, nuestros sueños, nuestros pensamientos, nuestros bolsillos, lo que creamos que es justo.

Si estamos en contra de este gobierno no es porque queremos darle un hijo a Capriles ni somos de la CIA, es porque simplemente estamos cansados del abuso de poder, de la burocracia, la corrupción, de que sea más importante acabar con los pitiyankis que con la delincuencia, de que irte de casa de tus padres e independizarte con tu pareja sea cada vez más difícil, de las matracas, de tener que pagar para que salga rápido un papel al que sólo tienen que ponerle un sello, de que la quincena se te puede ir en un fin se semana comprando 4 pendejadas, de andar con el celular encaletado, de comprar lo que se consigue (y lo que estén vendiendo por persona) y no lo que queremos, de manejar con las bolas en la garganta pendiente de que nadie te esté siguiendo, de que mientras los más pendejos tenemos que ir al banco varias veces porque nos rebotaron la carpeta CADIVI, ellos pueden pasar un tarjetazo y comprarse un BMW. Y no me hablan del pasado porque cuando Chávez llegó a la presidencia yo tenía 10 años. Si el pasado fue peor, el presente tampoco me gusta. Por eso le apuesto a un mejor futuro.

Tenemos que estar unidos y construir un país mejor mientras le recordamos a los políticos sus errores y que ellos están allí porque nosotros queremos. No dejes que se burlen de ti. Si salimos a matarnos entre nosotros mismos estamos haciendo exactamente lo que quieren, les estamos dando el gusto que se sigan repartiendo la cochina. El enemigo no es el que piensa distinto, es el que se sigue aprovechando de ti para mantenerse en el poder. Quieren que nos caigamos a patadas acá mientras ellos levantan el teléfono rojo y se cagan de la risa. ¿Los vamos a dejar?

Vamos a usar la estrategia que más temen: la inteligencia.

Paren la violencia. Paren el abuso. Paren la intolerancia.

Les dejo este video por si no lo han visto.

Recuerden, nosotros estamos escribiendo este libro de historia con el que estudiarán nuestros hijos.