El aguacate es un obsequio irresistible de la naturaleza. Sus múltiples usos lo hacen uno de los alimentos más nobles en la cocina.

¿Y adivinen qué?

A Trump no le gusta.

Tendría que ser una persona profundamente extraña y perversa para no llenarse la boca de aguacate mientras está discutiendo con su familia acerca de cuándo será el día que llegue a explotar todo el planeta presionando el botón rojo con la punta de su uña.

La detención de 120 toneladas de aguacate

La prensa mexicana denunció que el Gobierno de los Estados Unidos ha detenido en plena frontera la cantidad de 120 toneladas de aguacate.

El camión había partido desde hace días de Jalisco. El problema que se encontraron en Reynosa, a unos cuántos kilómetros del puente Allen, fue la negativa de los funcionarios estadounidenses a dejar pasar el cargamento.

El motivo obedece a las razones que Trump mencionó en su discurso.

“Trataremos de fortalecer el aparato productivo de la nación. Las importaciones van a disminuir. Necesitamos generar empleo dentro de nuestro país, produciendo para gente de nuestro país”.

El ojo de Mordor empieza a brillar

Así que teniendo esto en cuenta, no es extraño que el camión de aguacates haya sido parado en la frontera. Sin embargo, si de antemano había algún acuerdo, creo que los estadounidenses actuaron mal porque debieron avisar a los vendedores que ya no estaban interesados.

Las políticas de Trump siguen llevándose a la gente por los cachos. Como un toro enfurecido que quiere cornear a medio mundo solo porque sí.