El Bus TV.


Cada día, la censura mediática de la dictadura asfixia con más fuerza. Si uno elige, por ejemplo, ver por cinco minutos el canal del Estado se topará con una realidad ficticia.

Casi recuerda a Animal Planet. La mariposa sobrevuela los pétalos de una azucena que se alumbra en tonos naranjas cuando es absorbida por la luz del sol. Quizá una oda a la poesía, pero también a la mentira.

En las zonas más alejadas de la ciudad capital, la gente no tiene acceso al contenido que se genera en las redes sociales. Y caen en el continuo error de acudir a los canales de televisión para informarse de lo que “sucede” en el país.

Entonces, cuando Doña Josefina prende el televisor, sintoniza Venezolana de Televisión, Televen, Globovisión o  Venevisión, hunde sus viejas nalgas en el sillón verde, y observa la tímida mariposa revoloteando alrededor de la flor, suspira tranquila y sonríe.

Es por eso que para evitar que se cree una matriz de opinión parecida a la de Doña Josefina, un grupo de venezolanos emprendedores e ingeniosos ha creado El Bus TV.

Un noticiero improvisado que busca llevar la verdad a los lugares más recónditos de Caracas. Contando con una marco de cartón que hace referencia a una pantalla de televisor, abordan un bus y comienza a informar.

La periodista, una mujer morena  y alta, vestida con un frac color mostaza y una blusa blanca, saluda a todos los pasajeros, se enfoca dentro de la pantalla de cartón y emite frases contundentes.

“Una encuesta del mes de abril de IVAD revela que el 85% de los venezolanos quiere elecciones generales este año”.

A su lado, una chica de estatura mediana, también reportera de El Bus TV, toma lugar en el marco de cartón, y con una hoja blanca llena de anotaciones, divulga una  profunda observación.

Una bomba lacrimógena vale 40 dólares. Al cambio de dólar paralelo, cada una le cuesta al país 200 mil bolívares. Es decir, cada una bomba lacrimógena equivale a un salario mínimo”.

Si sabes de alguien que sigue viendo mariposas revolotear en los canales del Estado y pensando que la temperatura social de las calles es un invento de la derecha, puedes abrirle los ojos, mostrándole los dos episodios que se encuentran en Youtube.

Es hora de abrirle los ojos a las miles de Doñas Josefinas que aún se encuentran por allí.