Es un momento crítico para la historia actual de Venezuela. A pesar de haber perdido gran parte de la credibilidad y paciencia del pueblo, la oposición está a punto de lanzarse por un barranco; lo peor es que no saben si saldrán ilesos o simplemente terminarán sepultados en lo más hondo del repudio social

Pero seamos honestos, para nadie es secreto que todo está más que negociado, (no somos tontos).

Hay que remontarse unos meses atrás para encontrar el instante cuando todo se desvió en el camino de la “unidad”. Apagar las calles les costó aceptación popular y ahora tendrán que lidiar con el monstruo de la indiferencia.

Ellos lo saben.

Las elecciones regionales se llevarán a cabo el 15 de octubre; faltando poco menos de un mes, las campañas se ven como las avenidas y plazas venezolanas: Solas y en silencio, cada quien a su bola.

Ahora entrando en un terreno más subjetivo, ¿qué clase de motivación existe en las masas opuestas al des-gobierno para salir a ejercer su voto el próximo mes?

Que si “todo el pueblo sale a votar es imposible que hagan trampa”. Con esa afirmación se está alistando a un colectivo de personas para tirarse por un acantilado donde no saben si caerán en agua o piedras.

“De ganar las elecciones regionales, haremos presión a Maduro para que solucione los problemas del país”.  Amigo líder de la derecha, por si no se ha dado cuenta, la dictadura instaló una Asamblea Nacional Constituyente ilegítima que ustedes han reconocido directa e indirectamente.

Aún ganando las elecciones regionales esta gente podría eliminar las alcaldías y gobernaciones -con todo y cargos-. Lo que obviamente enviaría a la basura todo el esfuerzo, recursos y esperanza invertida en este “método de salvación”.

No quiero crear un remolino de dudas, pero si desde un principio han exigido al partido de “derecha” que se ponga los pantalones y lidere la “batalla” contra el régimen y los han decepcionado con decisiones totalmente arbitrarias, negociadas y egoístas, ¿creen que es su deber seguirlos en la estela de dicha caída?

Mi único consejo para todos:

Es el momento para que el pueblo despierte y tome la justicia con su propia voluntad, sin violencia, pero haciéndose sentir en las calles, pidiendo lo que todos los habitantes de esta nación han querido desde hace muchísimo tiempo: La salida de Maduro de la presidencia.