Emma Watson. 26 años. París, Francia.

Emma Watson siempre será la inolvidable muchachita de cabello enmarañado que guió con sabiduría a sus amigos en los eventos que poco a poco fueron derrotando las esperanzas de Tom Sorvolo Riddle.

Emma Charlotte Duerre Watson se crió en París, hasta que sufrió un cambio súbito de residencia cuando sus padres se divorciaron.

Así que Emma permanecía con su madre durante la semana y el fin de semana se quedaba en la casa de su padre, en Londres.

Desde pequeña fue diagnosticada con el síndrome TDAH – síndrome de déficit de atención por hiperactividad- que se define como un trastorno de la conducta que se manifiesta en la falta de atención que posee la persona, además de expresar un claro rechazo por las tareas repetitivas.

En el 2001, Emma Watson se introdujo en el papel de Hermione Granger, y al parecer, nunca salió de allí puesto que como se mencionó al principio, el estar tan ligado a un personaje ficticio, hace que las personas siempre relacionen de manera inmediata a Emma con Hermione.

En las siete películas que representó de Harry Potter, pudimos observar la lenta maduración de Watson.

Su niñez expresada por medio de Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara de los secretos, su camino a la adolescencia en Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry Potter y la orden del Fénix, y la cima de su adultez con Harry Potter y el príncipe mestizo, y la obra final, Harry Potter y las Reliquias de la muerte en 2011.

Al finalizar una saga que ocupó parte de su vida durante más de diez años, dijo que no sabía si “volvería a actuar” pues “tenía otras aficiones”.

Así que emprendió también una carrera en el mundo del modelaje junto con una iniciativa de formarse en el área de la filantropía.

E incluso, ha tenido el tiempo, para dejarse fotografiar por nuestro lente.