¿Quién no recuerda al alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, repetir en algunos discursos que “en la cuarta república los pobres comían perrarina”?

Ellos no comen alimentos empaquetados, no consiguen tratamientos médicos por falta de medicinas y algunos hasta han tenido que compartir sus medicamentos con sus amos. Las mascotas en Venezuela también se ven afectadas por la escasez y proveen sus fármacos a los humanos.

Sin duda alguna el perro es el mejor amigo del hombre, pero ¿Quién no recuerda al alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, repetir en algunos discursos que “en la cuarta república los pobres comían perrarina”? para afirmar que actualmente los venezolanos tienen una dieta adecuada.

A lo largo del tiempo, han existido diversas leyendas sobre la alimentación de la población que han abierto el debate en varias oportunidades, pero ahora le tocó el turno a los medicamentos de las mascotas.

Debido a que algunos propietarios de animales están acudiendo a las tiendas de productos veterinarios para comprar medicinas y antibióticos para sustituir las que no encuentran en las farmacias.

Angie Riera tiene dos perros: Oso y Terry. Ambas fueron llevados a bañar en una concurrida tienda caraqueña, y consumen el medicamento Prednisona para tratar la alergia en la piel, pero no siempre toman sus pastillas.

“Me paso días enteros recorriendo las tiendas y a veces no consigo las medicinas para mis perros”, dijo. Mientras se asombraba al escuchar a otros amos decir, la Prednisona es buena para “la alergia en los seres humanos, tiene los mismos componentes que un fármaco”.

En contraparte, el veterinario Marcos Pereira, refirió que en las últimas semanas “los médicos veterinarios recurren a los de uso humano que pueden consumir las mascotas. Ya que los amos están ingiriendo este remedio”.

El gobierno de Nicolás Maduro atribuye la escasez de medicinas a una “guerra económica” emprendida por el sector privado; entretanto los caninos se están quedando sin perrarina y sin medicamentos al igual que sus dueños.