Ese beta me perturba.


Al otro lado del charco las personas lidian también con sus problemas. No serán tan difíciles como enfrentar una dictadura. Por eso gozan de cierto tiempo libre para emprender iniciativas fritas, muy fritas.

Un deceso en una familia, sea el tipo de muerte que sea, es una pena honda que los familiares deben afrontar con estoicismo y sobretodo, privacidad.

Cada quien debe tener un momento íntimo ante el féretro, sin necesidad de ser molestado o incluso filmado.

Sin embargo, contribuyendo al morbo, varios servicios funerarios en Europa, últimamente, han ofrecido retransmisiones en directo de los sepelios. Una insólita barbaridad.¿Se acuerdan de cuando veíamos en facebook a hombre o mujeres al lado de un féretro mientras sostenían el celular pa’ sacarse una selfie frente al muerto?

Generalmente, las fotos eran hechas por -y me perdonan aquellos, porque hay gente buena en esos lados- gente malandra que vive en barrios.

La leyenda decía algo como “Aquí con él convive Yefellson, el hampa llora tu paltida, menol”. Era una cosa así.

Bien, cuando llegamos a observar ese tipo de cosas, creo que ninguno de nosotros anticipó que ese trago amargo visual inspiró algunas firmas prestigiosas de servicio funeraria que inició una cierta moda en Europa.

Así que ahora en los funerales, como el mundo funciona de una forma muy retorcida, se convirtieron en un evento social que podría confundirse con una fiesta.

Los carajitos van y se toman una selfie frente al muerto. Después se meten a instagram, ponen los numerales #megasad #triste #brokenheart #temoperonuncatelodije. Buscan un filtro para tapar la foto de pésima calidad. Luego lo suben a Instagram. Ese beta me perturba.

Aunque aquellos que le dan like a una imagen de esas, sinceramente, deberían debatirse visitar al psiquiatra. Porque lo necesitan. Con urgencia.