El Estado Paralelo se crea cuando se ignora la voluntad del Pueblo.

Siendo así, comenzó a gestarse cuando el CNE dejó en visto el clamor popular de todo un país que quería solucionar sus problemas de forma civilizada con la instauración del revocatorio.

Consejo Nacional Electoral

Entonces, básicamente, el Consejo Nacional Electoral fue el que volvió con las barricadas; poniendo todo tipo de trabas para que el revocatorio nunca fuese realizado.

Y así  sucedió: los plazos para recaudar firmas fueron cortos; es por eso que el descontento popular, que pedía a gritos un cambio de timón, nunca fue exteriorizado de forma cívica y pacífica.

El día en que observamos a Tibisay Lucena con un emblema del 4F en su brazo -fecha en que sucedió el golpe de Estado en Venezuela- supimos que el CNE había perdido su autonomía.

¿No es al Pueblo de Venezuela a quién el CNE le debe lealtad? ¿Por qué en cambio ha elegido el bando del opresor?

Por dinero.

Dicen que gracias a las comisiones por su excelente trabajo atornillando al chavismo en el poder, Tibisay Lucena acumula una lista gruesa de propiedades en los Estados Unidos.

Tanto que se queja que ser pobre es malo y come en los restaurantes más elegantes, toma el sol en las playas más paradisíacas y conduce deportivos lujosos.

Concluyendo, es una vieja enchufada.

Sin embargo, el CNE es solo uno de los componentes del Estado Paralelo, a su lado se erige otra estructura.

Cúpula dictatorial

A estas alturas del partido, todos han de saber que la cúpula dictatorial tiene tres cabezas bastante visibles: Tarek El Aissami, Diosdado Cabello y Nicolás Maduro.

Según declaraciones de CNN, Tarek el Aissami estuvo envuelto en una operación ilegal de venta de pasaportes venezolanos en el Medio Oriente.

Misael López, uno de los exdiplomáticos que destapó el caso, agregó que la emisión fraudulenta de pasaportes han ido a parar a manos de la organización terrorista Hezbollah.

Una célula terrorista que ha sembrado destrucción y miseria en el Medio Oriente. Es decir, que el Aissami ha tenido contacto y comunicación con dirigentes que se especializan en generar caos. O sea, los panas se entienden porque hablan el mismo idioma.

Por su parte, Diosdado Cabello, ha vivido siempre a la sombra de Hugo Chávez. Algunos dicen que quiere el poder y los focos, y otros dicen que se mueve mejor en las sombras dirigiendo sus negocios.

Cabello, según declaraciones de uno de sus escoltas de nombre Lemsy Salazar, es el líder de una presunta red de distribución de narcotráfico que se conoce como “El Cartel de los Soles.

Poco se sabe de sus movimientos debido a una medida que implemento Chávez: El creador del  Socialismo del Siglo XXI cortó cualquier vinculo con la DEA (Drug Enformer Administration) en 2005, generando la oportunidad perfecta para que el país se convirtiese en el paraíso de los narcos.

Y así, según las pocas investigaciones que han visto luz, ha sido.

Es decir, Chávez le abrió la puerta al narcotráfico en Venezuela. De forma legal y sin asco. Y todos los políticos empezaron a hacer de las suyas.

Leamsy Salazar reveló que observó a Diosdado Cabello dar órdenes al conductor de un transporte que cargaba toneladas de nieve mágica. Asimismo, en noviembre de 2015, los sobrinos de Cilia Flores, arrestados por tráfico de droga, confesaron que habían seguido órdenes de Cabello.

Problemas de narcotráfico y corrupción acompañarán a Tarek El Aissami y Diosdado Cabello a donde vayan, por eso no se quieren ir: temen enfrentar la cárcel y sus terribles consecuencias, o la muerte.

¿Y dónde queda Maduro?

Coño, a la vista está dijo el tuerto: Maduro ha hecho muchísimo daño; por la simple y sencilla razón de que una sola palabra de él basta para poner fin a toda la brutal represión que está padeciendo el pueblo venezolano.

Lo cierto es que, las tres cabezas han creado el Estado Paralelo en Venezuela para permanecer en el poder, pues de los contrario irían presos por corrupción, narcotráfico y violación a los derechos humanos.

Además, le han puesto sus sucias manos a una institución que a toda lógica debería ser un ente que ofrezca equilibrio y justicia a los ciudadanos de un país.

En contraposición a los objetivos que persigue el socialismo: asegurar el bienestar social del hombre.

Tribunal Supremo de Justicia

Al lado de la cúpula dictatorial se alza uno de las instituciones más corruptas de la nación y otro de los componentes del Estado Paralelo en Venezuela: El Tribunal Supremo de Justicia.

El 23 de diciembre de 2015, la Asamblea Nacional, en su mayoría chavista, nombró a los nuevos magistrados de la justicia; pero en ese sentido cometió violaciones a la ley establecida.

Según la Ley Orgánica del Tribunal Supremo (LOTSJ), el proceso para elegir a los miembros del TSJ, debe ocurrir en un plazo mínimo de 30 días. Pero no sucedió así.

Es por eso que el Tribunal Supremo de Justicia carece de toda legitimidad; una suerte de metáfora para sentar en el máximo cargo a un choro; Maikel Moreno, que en el pasado estuvo acusado de asesinato; preside la institución.

Y desde su mandato, ha estado actuando para favorecer a la cúpula dictatorial. El 7 de Mayo aprobó una de la mociones de Maduro al respecto de la Constituyente: Maikel Moreno emitió un documento en donde se leía que el presidente podía actuar en nombre de los ciudadanos; una violación en toda la regla del artículo 347 que reza: “El poder originario reside en el Pueblo”.

Así que una de las estructuras sobre las que se construyó la fraudulenta constituyente fue el ilegítimo TSJ.

En teoría, el proceso constituyentista no tendría validez, pero para eso está el CNE; el Consejo Nacional Electoral se encargará de validar toda la gran mentira democrática que propuso Maduro, Cabello y el Aissami.

Tibisay Lucena, Maikel Moreno, Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Tarek El Aissami  configuraron y crearon el Estado Paralelo a imagen y semejanza de la corrupción, el narcotráfico, la conspiración y la violación a los derechos humanos.

Más temprano que tarde serán juzgados por la justicia.