El “hombre nuevo” y la patria que anuncia el Socialismo siglo XXI chavista, pareciera tener un nueva cara pues la escasez en el país ha llevado despertar el ingenio del  venezolano para tratar de sobrevivir a la hora de cocinar, porque los alimentos y productos de la canasta básica siguen sin aparecer en los anaqueles de los supermercados, ya ni los revendedores “bachaqueros”  los tienen para ofertar los rubros que protagonizan diariamente la escasez y las intensas horas de colas.

!En Venezuela ahora tenemos patria y hay que defender la revolución como sea!, esta frase la ha repetido el presidente de la República, Nicolás Maduro en reiteradas ocasiones. Mientras que la canciller de la República, Delcy Rodríguez ha asegurado ante las instancias internacionales que en Venezuela “no existe escasez y en el país hay comida para alimentar a tres naciones más”.

La población, es quien sufre diariamente los embates de la economía y el viacrucis para poder alimentarse pues las intensas colas bajo el inclemente sol, rezando para que al llegar el turno para comprar poder adquirir el producto y no perder las largas horas de espera.

Otros prefieren recorrer todos los abastos y supermercados, tanto privados como los estatales, en ninguno se consiguen los alimentos ante la mirada de los anaqueles vacíos o llenos de botellas de refrescos y chucherías; solo algunos ofertan parte de los productos que han sido víctimas de la escasez, pero siguen siendo insuficientes para la alta demanda, pues no cubren ni para la mitad de la gente que pasan largas horas en cola esperando su turno para ingresar al establecimiento.

En cuanto a los bachaqueros, estos ya no tienen prácticamente ningún producto y alimento  que ofrecer la harina, el arroz, pasta, leche, aceite, azúcar, café, mantequilla, mayonesa. Además de los productos de higiene personal como: jabón de bañar, jabón de lavar, desodorantes y champú, que ahora son un lujo y un golpe de suerte el poderlo conseguirlos.

Los cuales  han venido desapareciendo en las últimas semanas de dichos revendedores no por el sobreprecio, sino porque ni ellos mismos tienen para vender.

En estos tiempos difíciles de escasez que está enfrentando el país ha llevado al venezolano ha ingeniárselas y adaptar su cocina a lo que hay, permitiendo así descubrir algunos sustitutos que han hecho el camino menos complicado, aunque existen algunos sustitutos también están difíciles de obtener.

Ante esta problemática que tiene a más de uno con  los nervios de punta te presentamos varias opciones dadas por diversos nutricionistas para enfrentar la escasez de alimentos y demás productos.

Sustitutos

sustitutos

Harina, arroz y pasta: Yuca, papa, fororo, calabacín, maíz, plátano, auyama, ocumo, otras verduras preparadas al vapor, legumbres, y cereales.

Café:  Diversos tipos de Té.

Azúcar: Papelón, melaza, miel de abeja, stevia, edulcorante. Otros optan por no consumir ningún endulzante.

Aceite: no se puede sustituir por nada  aunque algunas personas preparan la comida salteada.

Carne, pollo y pescado: frijoles, lentejas, espinacas, cambur, caraotas, plátano, arvejas, lentejas, garbanzos, sardinas, frutos secos, legumbres, y vegetales.

Huevo: plátano, aguacate, auyama,  yogurt, semillas de linaza, gelatina, zanahoria, frijoles, cereales, la soya, y el queso.

Mantequilla:  mermeladas, aderezos, salsas caseras o simplemente nada.

Leche: algunos han decidido no preparar alimentos que necesiten de la misma. Mientras decenas de bebés no están siendo alimentados con leche porque no se consigue. Sin embargo numerosos estudios realizados por nutricionistas han revelado que consumir repollo, avena, coliflor, brócoli, lechuga, ajonjolí, almendras, avellanas, sardinas en aceite, higos secos, queso, espinacas, tomar de 1.5 a 2 litros de agua. Ayudan a suplir las cantidades de calcio que necesitamos y que no nos van a llegar a través de la leche.

Papel higiénico:  Servilletas, Toallin o lavarse bien y secarse con paños de tela.

Champú: Jabón de baño si se consigue.

Jabón de baño : Jabón artesanal.

Desodorantes: limón con bicarbonato o talco.

Foto: EFE/ Carola Solé
Foto: EFE/ Carola Solé

“Se come lo que hay, con eso se cocina”, es lo que afirman miles de venezolanos en los supermercados, reuniones familiares o con los amigos donde también aseguran que la creatividad a la hora de preparar los alimentos es vital en estos fatales tiempos.

Evidentemente las personas de bajos recursos son los más afectadas por el grave problema de alimentos y productos. Lastimosamente esta es ahora la realidad del venezolano en la revolución socialista, una dieta impuesta que muchos quizás ni imaginaron que llegarían hacer.

Ante esta difícil situación son muchos los ciudadanos que se encuentran desnutridos por tener que acostarse muchas veces sin comer  para que otro integrante de la familia coma más especialmente los más pequeños.

El problema de mala alimentación  se ha agudizado en los últimos meses debido a la escasez, la inflación y escueto ingreso familiar, y los malos hábitos alimenticios inciden en el problema de desnutrición que se viene presentando entre los adultos, niños y ancianos.

La diputada Karin Salanova denunció hace días que  “194 niños mueren a la semana, a razón de 28 por días”. Estas son las consecuencias de la escasez de 80% alimentos y de medicamentos, que el Gobierno ha tratado de paliar con la repartición de bolsas de comida “raquíticas” con los Comités Locales de Alimentación y Producción (Clap) que se parecen a los antiguos “soviets” rusos y se las vende solo a una parte de la población.

Algunos consumidores han denunciado que las esqueléticas bolsas no vienen con todos los productos básicos y que en ocasiones son sacados de la bolsa  al momento de ser entregados para ser revendidos.

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