Nigeria ha convertido en delito la mutilación genital femenina (MGF), una práctica que ha dejado sin posibilidades de placer a más de 140 millones de mujeres en todo el mundo según Amnistía Internacional, siendo África, el continente donde más se practica esta aberración contra la mujer. 140 millones de gemidos intercambiados por 140 millones de gritos de dolor. Un horror.

 

Al menos en Nigeria, la ley pudo aprobarse después de 20 años de discusión, ya hoy es una realidad a pesar de que la cultura africana se niega a dar un paso, al menos, al siglo XX

Las razones, estúpidas todas, para cortar parcial o totalmente el clítoris de las mujeres son distintas. Los carniceros del placer piensan que una mujer podrá llegar virgen al matrimonio, dándoles más placer “al hombre” si en la relación sexual ella llega “pura y casta”.

Además según los defensores de esta atroz costumbre, una mujer negada al placer se convierte en una mujer fiel, una postura machista, estúpida y sin sentido, sobre todo porque en países como Gambia, Malí, Mauritania, Egipto, Sudán, Etiopía y otros, está legalizada la poligamia como tipo de matrimonio; en estos países más del 80% de las mujeres han sido víctimas de MGF, una contradicción sin justificación racional.

Existe el mito de que el Islam incentiva este tipo de horror pero está demostrado que no toda la comunidad musulmana la pone en práctica. No todos los musulmanes son terroristas, no todos los musulmanes castran a las mujeres, algo así.

MGF-vulva

Existen tres formas de mutilación, la primera es realizar un corte parcial del clítoris, la segunda incluye además del clítoris los labios menores y mayores. La tercera y más irracional, el cierre de la abertura vaginal, una medida por razones “estéticas y de higiene”.

Es preocupante que ya a mitad de la segunda década del siglo XXI se vean mutilados no solo los genitales femeninos de millones de mujeres, sino que con ello, estas mujeres estén destinadas a una vida sin el disfrute pleno de su sexualidad. Una practica medieval, desfasada a nuestros tiempo pero que como el caso de Nigeria, poco a poco está cambiando por el bien de las nuevas generaciones de mujeres africanas.