El machismo debe quedarse en la época de las cavernas.

Y por supuesto, no debe confundirse con la caballerosidad. Hay que saber distinguir los rasgos para no confundirlos.

Por ejemplo, un ejemplo de machismo lo pudimos ver ilustrado en el comportamiento que tuvo empleado de Google.

James Damore, extrabajador de Google fue despedido por haber redactado un manifiesto machista: Un documento en el que se puede leer las diversas razones que motivaron la polémica mundial.

En una de sus frases, considera que los hombres son más aptos para algunas tareas. “Los hombres tienden a sentirse más cómodos si trabajan con cosas en lugar de con personas. Los hombres son más agresivos a la hora de alcanzar cierto status, a subir los peldaños del liderazgo corporativo, frente a las mujeres que lo intentan y sienten gran ansiedad cuando piden un aumento“.

Polémica viral

Es decir, Demore menosprecia la capacidad emocional de las mujeres al considerar que no saber hacer frente a situaciones complejas y también en su métodos de competencia para escalar puestos en la empresa.

¿Y qué repercusiones tuvo?

El manifiesto se publicó de forma anónima, pero a los días de su publicación, la empresa comenzó una búsqueda exhaustiva para encontrar al tipo. Sin embargo, el debate en la comunidad ya se había encendido.

Telegraph, se vio motivado a publicar un reportaje con las veces que se había evidenciado machismo en Google.

El trabajo de investigación publicó que había 3 o 4 altercados relacionados con el machismo. Entonces, el periódico Telegraph se preguntó que cuáles eran los rasgos y las actitudes en los que se guiaba Google para contratar trabajadores.

El reportaje se hizo viral.

The Economist también investigó al respecto. Y en un claro ejercicio de ironía, escribió lo siguiente:  Según el lema de Google: “Don’t be evil/ No seas malvado” al parecer hay que tener unos gramos de egoísmo para trabajar en la empresa de Silicon Valley.

Y el tsunami iba tomando altura, hasta que Google decidió calmar la marea.

Respuesta de Google

Danielle Brown, vicepresidenta de Diversidad de Google, sin embargo trató de calmar las aguas.

“Muchos habéis leído un documento interno compartido por un compañero de ingeniería, con puntos de vista basados en habilidades naturales basadas en diferencias de género. En Google se puede hablar con libertad, pero estos planteamientos son incorrectos. Y no se trata de un punto de vista u otro. Esto no es algo que apoye esta compañía. La diversidad y la inclusión son valores fundamentales en Google“.

Y es que Google ha comenzado a contratar más mujeres que hombres, debido a que tienen un rendimiento más pronunciado en área de relaciones públicas: marketing, atención al cliente

Y eso quizá fue reflejado en un comportamiento de Demore.

Eso es al menos lo que apunta uno psicólogos de la universidad de Oxford. “Demore reflejaba un comportamiento agresivo y poco cordial hacia las mujeres porque creía que su puesto podría estar en peligro en un futuro cercano”.

Entonces, Sundar Pichai, director ejecutivo de Google tomó cartas en el asunto: citó a todos los trabajadores y después de una exhaustiva y profunda charla acerca de los conceptos fundamentales de la compañía, despidió a Demore.

Demore se queja

El extrabajador no se fue a casa con tranquilidad, sino que trató de echar más leña al asunto: Demore demandó a Google.

Sí, así como leen.

El ingeniero considera que su despido es improcedente. Eso quiere decir que el acusado alega que no hay una causa clara en el cese de actividades en la empresa. Y también dejando entrever, que parece una censura a la libertad de expresión.

Así que agarrándose a ese hueso, pretende forjar su defensa, porque tal parece que el problema va a pasar a instancias mayores: La Corte Penal de los Estados Unidos.

Así lo han hecho saber su abogados en una entrevista que sostuvieron con el diario New York Times. “Trataron de comprar la voluntad de James: De coaccionarlo: Quisieron asegurarse de su silencio con dinero”.