La magia existe

Lo he pensado desde muy niño, cuando me fui haciendo mayor conocí diversos tipos de magia, nada parecido a lo que nos enseñan en las películas de ficción. Que va, solo son esas cosas que llegan a nuestra vida de manera aleatoria, a veces inculcada, y que de alguna u otra forma generan sensaciones indescriptibles e irrevocablemente positivas.

Algo que he aprendido con el tiempo es que la magia no muere en el momento que el ejecutor desaparece del plano carnal. Bendito sea el virtuoso que consigue la inmortalidad a través de su trabajo. Bendito seas, Gustavo Cerati.

Admito que aprendí mucho más sobre este “hechicero” años después que Soda Stéreo dijera adiós a los escenarios. Era inconcebible para mí (y para muchos) que el trío más popular de Latinoamérica dejara de brindarnos su talento, pero no era el final, aunque doliera intensamente.

Descubrí el proyecto solista de Gustavo con algunos compañeros músicos quienes me tildaron de “achantado” al no saber absolutamente nada acerca de esa joya que me estaban presentando.

“Bocanada” fue eso, un respiro de aire fresco para mis gustos más intensos, e inclusive se convirtió en aquel tema que repetía una y otra vez en mi Ipod.

Había llegado para quedarse, el resto es historia…

Como su admirador, reflexiono que ese 4 de septiembre de 2014 Cerati fue llamado por Dios para ponerle un soundtrack a los problemas de amor que corroen a las masas en este plano.

El despecho musical es una realidad

Logro entender que cada genio tiene sus demonios, él escondía los suyos detrás de sus letras. Soy de aquellos que tras su partida quedó inconforme debido a que el mundo necesitaba más de su obra, de sus acordes y de su pluma.

Su ausencia siempre será el verdadero “crimen” que quedará sin resolver.