Ingmar Bergman no fue un hombre cualquiera.  Hijo de un pastor luterano, en su infancia recibió numerosos castigos que en ojos de otras religiones resultaban enfermos: bofetones en el trasero, cachetadas en los pómulos y una oración de insultos oscuros y quebradores.

Y así, más o menos, han sido sus películas. Coñazos visuales que han dejado, a lo largo de la historia, estupefactos a los cinéfilos.

Odio, amor, depresión, optimismo, sexo y hastío son los cimientos en lo que se ha levantado la obra cinematográfica del director sueco falleció en el 2007 a la edad de 89 años.

Sin embargo, su legado sigue vigente,  y es por eso que hemos construido una lista con sus cinco film más resaltantes, y aquellos a los que la crítica ha determinado como impelables de ver.

¡Comenzamos!

1.

Persona

La película alcanzó a Bergman en su madurez, es por eso que podemos observar y destacar toda la profunda genialidad del director sueco.

Se estrenó en 1966 y, aunque, no fue tomada por la Academia, su historia hizo que se volviese una película de culto.

La enigmática historia de Persona es la evidencia que un argumento bien construido, al mismo tiempo que una interpretación verosímil del guión, son elementos esenciales para lograr un film brutal.

La historia se teje alrededor del uso y las interpretaciones del silencio: Una actriz teatral (Elisabeth), de un día a otro, queda muda y se muda a una casa a las afueras de la ciudad en compañía de una enfermera (Alma).

Ante las incontables horas de soledad, Alma se abre a la actriz y le confiesa sus más íntimos secretos, lo que no sabe es que dentro de sus historias, las une un elemento en común, aparte, la aparición de una persona, condimentará más esa vinculación entre ambas mujeres.

2.

Frutas salvajes

Una de las pocas películas de Bergman en donde está presente el optimismo, de hecho fue unas de las primeras de su extensa producción.

Para su papel principal se contó con la participación de un tal Víctor Sjostrom,  una leyenda del cine escandinavo, que estaba en su ocaso.

Fue lanzada, más o menos,  hacia 1957, justo cuando El Séptimo Sello, irrumpía en las puertas cinematográficas del planeta.

La entrega que cuenta la historia de las vivencias de un profesor en compañía de tres alumnas, habla sobre la interpretación de los sueños.

Además de la actitud valiente de un hombre que no se doblega ante el crepúsculo de su existencia, aunque también de su esposo, que se vuelve carne débil ante la voluntad férrea de su mujer.

3.

Los comulgantes

Es una de las pocas piezas visuales que tiene tintes autobiográficos. Dentro de la historia, se muestran personajes que están íntimamente ligados con la desdichada infancia de Bergman.

Es por eso que la temática de la película incluye temas religiosos y los constantes cuestionamientos de los humanos ante la amenaza, a veces, indoblegable del pecado.

La fila de personajes, que hacen vida dentro de un tranquilo pueblo, no pueden mantener a raya sus oscuros deseos y terminan ocasionando un desastre que va expandiéndose como una gran avalancha que podría hacer temblar los cimientos espirituales de la villa.

Se estrenó en 1963, y en uno de sus apuntes post-producción del film, Bergman hizo una confesión a su entorno. “Después de los comulgantes, me di cuenta de mi naturaleza y de quien en realidad era yo”.

4.

La hora del lobo

Ha sido catalogada como su obra más enredada. Debido a su compleja trama y su espesa narración. Curiosamente, es una de las últimas películas del director, probablemente, ya estaba frito del coco. ¿Who knows?

Llegó a los cines escandinavos en 1968.

El film teje la historia acerca de una pareja tranquila que, de un momento a otro, pasa por una inestable situación, que da pie, a un final cruento y aterrador. Tal vez.

De hecho, entre Persona y La hora del lobo, hay un idioma común. La aparición de un elemento que fricciona y desata inseguridades en ambos protagonistas iniciales.

5.

Séptimo sello

Llegamos al final de la historia.

A lo largo del conteo, hemos observado las diferentes posturas de un hombre que se reinventaba, sin embargo, también mantiene ideas que lo identifican ante la cultura del cine, como uno de los directores clave de la mitad del siglo XX.

Pero la historia de Bergman comenzó con El Séptimo Bello, de hecho, consideramos que es una película más Bergmaniana, incluso que Persona.

Es su película más filosófica, lo que puede llevar a sacar un océano de conclusiones, que quedarían de forma irreversible, incompletas.

El Séptimo Sello es una conversación entre la muerte y un caballero de las Cruzadas, nos situamos antes de la Edad Media, cuando la peste se convirtió en una mano negra que estranguló a Europa.