Jordan Carver. 31 años. Tréveris, Alemania.

María Inés Schnitzer nació el 30 de enero de 1986 en Tréveris, Renania Palatinado, Alemania. La ciudad está situado al borde del río Mosela, uno de los afluentes que desemboca en el Rin.

Por su parte, Tréveris tiene la particularidad de ser el levantamiento más antiguo de Alemania, y en 1986 fue elegida patrimonio de la humanidad por la Unesco.

La arquitectura fue influenciada profundamente por los romanos, así que sus calles están llenas de edificaciones sólidas y enormes.

Allí, rodeada de imponentes figuras arquitectónicas, una noche del antepenúltimo día del mes primero, nacería nuestra instructora favorita de yoga.

Sus padres son de ascendencia italiana, así que su rostro evoca las raíces del antiguo esplendor del imperio romano.

Pero echemos pa’ atrás la película.

Luego de haberse graduado en la secundaria, Carver fue escalando posiciones hasta llegar a desempeñar sus funciones como gerente de un conocido hotel en su ciudad natal, pero, claramente, sus aficiones estaban en otros medios.

Es por eso que al poco tiempo abandona el trabajo de gerente y comienza a relacionarse con una compañía de cosméticos franceses.

En vista de su entusiasmo y profesionalidad, asciende rápidamente hasta trabajar de maquilladora entre bastidores de eventos de modelaje.

Una vez en el medio, conoce a un experimentado fotógrafo que decide hacerle una propuesta; teniendo en cuenta la belleza de su rostro, la potente sensualidad de su cuerpo; poniendo la cereza en el pastel: y el grandioso par de tetas que posee.

Jordan Carver no titubeó ni un segundo y ambos se desplazaron hasta Estados Unidos; apenas se estableció en la ciudad del pecado, Los Ángeles, se puso manos a la obra para labrarse un camino como modelo.

Empezó haciendo su propio sitio web. Subió todo su catálogo de fotografías, pero siempre destacando su arma letal: los dos melones con los que ponía a babear a medio mundo.

Debido al énfasis que colocaba en mostrar sus atributos, fue contactada por la revista Zoo Weekly, además de una revista italiana llamada Aula; ambas querían un mordisco visual del fruto del deseo que colgaba en su pecho.

El éxito abrumador en que se vio envuelta, trajo como consecuencia que los medios alemanes, empezaran a hablar de sus peripecias en suelo extranjero. De hecho, Bild, un periódico alemán, comenzó a destacar sus famosas clases de yoga.

Jordan Carver es nuestra instructora favorita de yoga.

Abre los ojos con el alba, toma un baño, y se viste con una sugerente vestimenta, que nosotros en el fondo del alma, agradecemos.

Luego, se desplaza hasta el exterior de su casa, y en el jardín, rodeado de pinos, coloca una tela mediana bajo la hierba baja y comienza su clase de yoga, junto a sus inseparables y enormes amigas.

¿No te querrás perder la clase de nuestra instructora de yoga favorita en compañía de sus encantadoras amigas o sí?

Así que con ustedes: ¡JORDAN CARVER, NUESTRA INSTRUCTORA FAVORITA DE YOGA!

Enjoy.