Sucedió ayer. Fue tempranito: a muchos nos tomó en la ducha o en las sábanas. El mensaje nos llegó por Whatsapp o al abrir Twitter.

Más o menos así lo reseñaron los medios internacionales y nacionales: “Juan Caguaripano, el militar que se declaró en rebeldía contra Nicolás Maduro” o “¿Quién es es el líder del alzamiento militar en Carabobo?”.

El hecho fue algo extraño porque, tras la masacre escalonada de las protestas y la instalación de la ANC, la moral y la esperanza de la población estaba golpeada.

No obstante, algunas personas se lo tomaron con objetividad y otros tuvieron pensamientos desbocados de optimismo.

Sin embargo, Caguaripano no es un nombre nuevo en la cronología político-militar del país. Durante las guarimbas de 2014, también alzó su voz en contra de la opresión.

Según una entrevista de Patricia Poleo, Juan tomó la iniciativa de rebelarse en contra de la Fuerzas Armadas al observar el comportamiento indolente y mezquino de sus superiores durante las manifestaciones que sucedieron en 2014.

El discurso del militar Juan Caguaripano enumeró los actores, los actos, y las consecuencias que han llevado al hundimiento de la República. Razones que lo llevaron a convertirse en una persona non grata para el Gobierno. Así que salió de la esfera pública y comenzó a operar la caída del régimen desde las sombras.

Operación David

Y tras tres años planeando el alzamiento, ayer 6 de agosto, Caguaripano y militares de distintos frentes comenzaron a parir la Operación David.

En las afueras de la base militar de Paramacay, un tornado de papeles se esparcieron por las calles, sembrando rumores de incertidumbre y optimismo entre los venezolanos.

En el papel podía leerse que el alzamiento militar formaba parte de una presunta operación civil-militar entre las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, Resistencia y C.I.C.P.C

Caguaripano volvió de las sombras y reveló que se había unido a otras facciones disidentes del gobierno: los civiles de la Resistencia, el grupo C.I.C.P.C comandado por Óscar Pérez, y miembros de la FANB.

Todos hartos de los abusos del dictador al pueblo venezolano ,se organizaron y planearon -en palabras de Guaripano- una unión cívico-militar para reestablecer el hilo constitucional en el país.

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Tomaron la unidad 41 de la Brigada Blindada y grabaron un video para explicar los motivos de su incursión al Fuerte Paramacay.

El inesperado movimiento tomó desprevenido a Diosdado Cabello que parecía agitado informando a cada instante lo que estaba pasando en el Fuerte.

Analicemos la siguiente frase del tweet de Cabello. “Varios terroristas detenidos”.

¿Varios terroristas detenidos? ¿No serán más terroristas los que viven agazapados en Miraflores? ¿Acaso el vicepresidente no tiene vínculos con grupos terroristas españoles y de Medio Oriente?

No solo Diosdado Cabello ha utilizado el término “terrorista”; el secretario de Seguridad Ciudadana del Estado Táchira, Ramón Cabeza, también lo ha usado varias veces.


Ambos se refieren a “terrorista” para satanizar las reacciones de los ciudadanos inconformes con el régimen. Lo más trágico es que algunos chavistas lo creen. Es increíble pero aún sucede así. La fila de personas cruzando ríos en Táchira o la cola de viejitos haciendo cola mientras llovía para votar en la Constituyente, así nos lo comprueba.

Quizá se resisten a creer que los terroristas son los que destruyeron el aparato productivo para instaurar mecanismo de control y así eternizarse en el poder.