Kanye West es de todo menos convencional: arrogante, baboso, misógino, políticamente errado, musicalmente inconstante, casado con una Kardashian… me perdí. Bueno, que el tipo es conflictivo. En eso casi todos concordamos.

¿Pero qué tal si las excentricidades de Ye no fueran los movimientos publicitarios que pensábamos, sino un verdadero problema mental? No queremos ofenderlo ni tirárnosla de adivinos, pero la verdad es que los acontecimientos de estos últimos días dan mucho qué pensar al respecto.

Kanye West

Ayer lunes, West fue hospitalizado en el Centro Médico de la UCLA en la ciudad de Los Angeles, para una evaluación psiquiátrica. No se conoce el motivo exacto, pero al parecer todo esto ocurrió después de que la policía acudiera a la casa del rapero tras una llamada de sus familiares, “por su propia seguridad y salud”, según dijeron. TMZ reportó además que a Kanye se lo llevaron esposado. Ya se podrán imaginar.

El día anterior, nuestro rapero menos favorito canceló todos los conciertos de su gira Saint Pablo Honey, luego de haber abandonado el escenario en una presentación en Los Ángeles, tras cantar apenas dos canciones, decir una par de vainas locas sobre que habría votado por Trumppara luego insultar a sus compañeros Beyoncé, Jay Z, a la excandidata Hillary Clinton, al presidente Barack Obama y hasta a tu tía Gisela:

Todo esto, claro, no parece excéntrico por sí mismo. Al menos no para lo que nos tiene acostumbrados la personalidad de West.

Como para rematar todo el asunto, posterior a la cancelación de la gira, el cantante subió unas 99 fotos de un catálogo de ropa a su cuenta de Instagram, porque… porque ‘yolo’ y ya. A menos que se haya tratado de una indirecta para ‘su amigo secreto’, no entendemos qué mierda pudo haber pasado ahí:

Una foto publicada por Kanye West (@kanyewest) el

Una foto publicada por Kanye West (@kanyewest) el

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