Una elefante africana aparentemente desnutrida en un zoológico venezolano se ha convertido en el último símbolo de la profunda crisis económica en lo que una vez fue una de las naciones más prósperas de América Latina.

La noticia no se ha hecho esperar. Las imágenes de una elefante de 46 años de edad llamada Ruperta y quien vive en un zoológico de Caricuao, han invadido los medios y redes sociales, demostrando una vez más al mundo la dura crisis por la que Venezuela está atravesando, y en la que la mayoría de ocasiones, son los inocentes los que más pagan.

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Las imágenes de Ruperta en su decadente estado de desnutrición y abandono han invadido las redes sociales al punto de alcanzar medios europeos.

Según reportó El Universal, informó que Ruperta está sufriendo de diarrea y deshidratación después de que los funcionarios del zoológico sólo tuvieran calabaza para alimentarla durante varios días.

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Esta imagen rondó las redes sociales, en especial Twitter, como una campaña para conseguirle alimento a Ruperta.

Según el periódico, varios venezolanos lideraron una campaña en pro de conseguirle comida a la paquidermo, pero el esfuerzo fue en vano pues dicha comida fue rechazada por funcionarios del zoo que citaban ‘problemas sanitarios’. Al parecer, se les prohibe al zoológico recibir ese tipo de donaciones ya que desconocen su procedencia y podría afectar al animal…

El gobierno negó que Ruperta esté pasando hambre, diciendo que una dolencia estomacal le había hecho perder peso y le exigió estar en una dieta restringida.

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Un elefante en promedio se alimenta de 70 kilogramos de verduras y frutas al día. Ruperta no alcanza los 15 kilos y su menú no va más allá de Ahuyama y Lechoza.


“El elefante Ruperta está en condición estable y bajo el cuidado permanente de expertos”, dijo el Instituto Nacional de Parques de Venezuela en un comunicado.

Pero en una nación donde una crisis económica esmerilante obliga a muchos a saltarse las comidas y pasar hambre, el destino de Ruperta ha tocado un nervio.

Si no hay suficiente comida para los venezolanos imaginen lo que queda para los animales “que ni siquiera se quejan”, escribió un usuario de Twitter llamado 350 Ya!.