“Y el Óscar es para…” Silencio. Warren Beatty no sabía cómo decirlo. Su desgastada visión podía haberle jugado una pesada broma. Llamó a la mujer que se encontraba a su lado, y ella por súbito impulso fue la que anunció: La La Land.

El tren musical encargado de orquestar la historia sobre el glamour eterno de Hollywood subió hasta la plataforma. Profundamente contentos, se acercaron al micrófono para empezar a decir los agradecimientos acostumbrados.

Pero había algo extraño en el ambiente, un aire de incertidumbre que había sido fabricado por el silencio sospechoso de Beatty.

Justin Horowitz, productor musical de 36 años y que minutos antes había sido premiado con el Oscar a Mejor Soundtrack, se puso al lado de él, y siendo avisado por el error gigantesco que había ocurrido, quiso rectificar.

Horowitz observó hacia el frente y con una extensión de sus manos señaló hacia la audiencia diciendo: “Hay un error, Moonlight, ustedes ganaron la Mejor película”.

Con un furioso gesto arrebató el sobre rojo que sostenía Beatty. Miró el sobre de Pricewaterhouse por unos segundos, y la alzó al aire dejando que la cámara enfocará el papel rectangular que mostraba una serie de letras grandes y negras: “MOONLIGHT, Adele Romanski, Dede Gardner, y Jeremy Kleiners, producers”.

La marca Pricewaterhouse goza de gran prestigio en el mundo de Hollywood pues son los encargados de timbrar los sobres que utiliza la Academia en la premiación.

Y a ellos, -como bien ha reseñado la prensa mundial-, hay que atribuirles el error del sobre repetido.

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Pues el contenido dentro del sobre decía el nombre de Emma Stone, al lado de La La Land. Eso fue lo que Warren Beatty leyó minutos antes de haber coronado en falso al film de Damián Chazelle. 

Emma Stone, después en declaraciones, afirmó que el sobre que la había hecho acreedora del premio de Mejor actriz lo había guardado en su cartera.

Así que se imprimieron dos sobres con idéntico contenido. Podría ser una simple casualidad. Pero no deja de ser un tanto extraño. ¿No les parece?

Sin embargo, Beatty actúo mal. Tuvo en su mano evitar la situación, y por tratar de no cagarla, la cagó el doble.

Solo haber leído el nombre de Emma Stone, era motivo para sospechar. Puesto que Stone no figuró en ningún cargo de dirección, producción o montaje de la película. Y Beatty no reparó en eso, sino que simplemente extendió al papel a Daye Funaway, y ella, de forma impulsiva exclamó el error que creó ese pasaje incómodo durante la ceremonia de los Óscars.

Ahora, después de habernos repuesto de ese episodio terrible que dejó una mancha enorme en la 89 entrega de los premios de Academia, decidimos hacer un análisis en base a por qué no ganó Mejor película La La Land.

Aparte, había llegado a acumular 14 nominaciones, y los críticos de los principales portales: Rotten tomatoes, Imdb, L.A times, Vanity fair, la habían dado por favorita; incluso en la casa de apuestas, el triunfo de Moonlight – su principal contendiente- se pagaba a 9$, mientras que La La Land, se cotizaba a 1$.

¿Pero qué encanto tan irresistible tuvo La La Land para que los críticos que gozan de mayor prestigio se fijaran en ella?

¿La La Land es una historia rosa?

Una historia clásica de amor con un final diferente que rompe todas las predicciones de aquellas mujeres que imploraban que Mia y Sebastián envejecieran juntos.

Por ende, la película bebe directamente de la química innegable que existe entre Stone y Gosling.

Ese tímido acercamiento que se generó en las primeras citas entre Mia y Sebastian, mutó en un entendimiento instantáneo que los llevó a fabricar de unas de las conexiones más poderosas y encantadoras que se han podido ver en el cine. Aunque al final termine resultando terriblemente desesperanzador.

Pero, sin embargo, existe una profunda moraleja que se va creando mediante suceden los eventos de la película.

El amor irreverente se transmuta en un profundo afecto y ese sentimiento marca el final de la película mientras establece que las personas a veces llegan a la vida para impulsar a otras a cumplir sus sueños, pero sin abandonar los propios. Así, el final manifiesta una sensación amarga que se queda impregnada en la mente de los espectadores.

Los musicales históricos como referencia

Chazelle es un director profundamente influido por la música. Ya con Whiplash mostraba esa tendencia a explicar los sentimientos aflorados por la pasión instrumental del jovencito que por medio del entrenamiento casi animal para figurar como uno de los mejores bateristas, solo termina siendo conducido a un profundo sufrimiento.

Y ahora, en La La Land, también queda notablemente expuesto en la banda sonora que construyó Justin Horowitz. 

Horowitz comentó en una entrevista que varias películas históricas habían inspirado a La La Land.

Parapluies of Cherbourg es una historia de los años 1964 que se llevó las palmas en Cannes , y cuatro nominaciones al Óscar. El tema “I will wait you” terminó siendo una pieza épica que Frank Sinatra no dudó en versionar.

Las similitudes saltan a la vista cuando los planos nos muestran a ambos protagonistas tomados de la mano y recorriendo las calles de la ciudad mientras se expresan su creciente amor.

Además, explicó Horowitz, también hay influencias de las puestas en escena del principio que se puede notar en Les Demoiselles de Rochefort.

Nos referimos al plano secuencial que se traduce en la composición visual de Another day in the sun, canción movida y llena de buena vibra con la que llena Chazelle el principio de la historia.

Rescata el glamour de un hollywood atemporal

Las citas románticas de Mia y Sebastian transcurren en un tour paradisíaco por la ciudad de Los Ángeles.

Mientras los protagonistas andan en un ‘tira y encoge’ caminando por las calles que sirven como sets de filmación; se expone en forma sutil que están dentro de Los Ángeles, sirviendo como una tímida mirada, a ese detrás de cámaras que tal vez no ha sido lo suficiente explorado por anteriores películas.

Luego de su posterior acercamiento, se citan en un cine que rescata el glamour de los años 50. Ambos vestidos como si estuvieran nominados a los premios de la Academia se enfrascan en la película que muestra su proyección en blanco y negro.

El Planetarium, es la cúspide surrealista de su amor. Mia y Sebastián se elevan hacia la luna, dejando que sus sentimientos irrefrenables se fundan en uno solo.

Así, los elementos arquitectónicos y artísticos que se imprimen en la retina del espectador son rescatadas por medio de coreografías pegajosas.

Horowitz había avisado que también se habían inspirado en otro film para los bailes que Mia y Sebastian debían interpretar; siendo Where did you learn to dance, una impecable y dinámica puesta de escena ejecutada por Debbie Reynolds y O’ Connor.

Aunque, no todo son risas y alegrías, pues la película se mueve entre el fino hilo de la alegría y la tristeza. Muestra de ello, es la escena de Sebastian cuando recorre su camino hasta llegar al solitario muelle para entonar City of stars.

Puesta en escena débil

Y aquí es donde se empiezan a ver los primeros puntos débiles de la película.

A Gosling que se le da tan bien explicar sus sentimientos mediante los gestos o las expresiones de su rostro, peca de una inexperiencia enorme cuando empieza a cantar.

Una voz sin pasión sale de su boca sin que tal vez siquiera siente algo en su garganta mientras se queda pensativo mirando el horizonte azul prístino del mar que se extiende al frente de sus ojos.

Si bien es cierto que solo ese error no es enorme para crucificar la película, si le restó credibilidad al momento de afrontar a la crítica especializada de la Academia.

Impacto social

La La LandY es por eso que Moonlight terminó ganando a la Mejor película, porque aunque no haya amasado esa cantidad de premios, expone una razón contundente para alzarse en esa importante categoría.

Y no es otra que mientras La La Land se fabrica mediante el amor musical; Moonlight explora una profunda y conmovedora historia que deja un impacto social increíble en la audiencia por medio de exponer con crudeza y mucho ingenio la complicada historia de un hombre que crece en los barrios violentos de Miami a la vez que se siente atraído por personas de su mismo sexo.

Así, Barry Jenkins creó la historia inspirándose en el caso real de sus productores. Y que como se mencionó antes, el impacto social que dejó impreso Moonlight, fue mucho más fuerte que la película de Chazelle.

Hecho abrumador que la terminó convirtiendo en merecedora absoluta de la Mejor película de este año en la 89 ceremonia de los premios Óscars.