Remix: /reːˈmɪks/ Volver a mezclar. Anglicismo utilizado para referirse a la acción de combinar o editar materiales pre-existentes para crear algo nuevo.

Más de una vez hemos usado la palabra remix en una conversación. El término remix comenzó a popularizarse con el hip-hop de los ochenta, cuando Sugarhill Gang sampleó un riff de bajo de Chic y lo convirtió en el beat de fondo de Rapper’s Delight. Esa progresión de notas se vendió como pan caliente y es una de las más reconocidas en la historia del género.

La idea del remix no es nueva. Si a ver vamos; los dadaístas ya iban por ese mismo camino cuando armaban poemas sacando palabras previamente recortadas de un sombrero. El cine como lo conocemos hoy en día le debe mucho al remix. ¿O no te ha llamado la atención la fiebre por las sagas, adaptaciones y remakes que ha plagado las carteleras en los últimos diez años?

Hollywood encontró la gallina de los huevos de oro en el remix. Lo poco que queda por fuera, lo que podríamos llamar original no lo es. En el caso de las películas, independientes o comerciales, todo responde a las reglas del género. En 2009, Avatar recaudó más de dos mil millones de dólares usando elementos propios de la ciencia ficción y fue alabada como una de las pelis más originales del año. Pero algo de lo que muy pocas personas se dieron cuenta es que si sustituyes los nombres de los personajes por los de “Pocahontas”, básicamente tienes la misma película.

Star Wars es una de las sagas más exitosas en la historia del cine. ¿Completamente original? No tanto.

En los setentas nadie había hecho algo medianamente parecido al proyecto de George Lucas; pero esto no quiere decir que todo lo que hemos visto miles de veces en la pantalla haya salido única y exclusivamente de  la imaginación del gordito de California.

En “A New Hope” convive la filosofía de Joseph Campbell, la dirección de Akira Kurosawa y algunos elementos del cine japonés; la ciencia ficción, el western y las películas de guerra. Si le metes ojo crítico, incluso vas a encontrar planos visuales que prácticamente son calcos de Kubrick y la forma en la que se desvanece Obi Wan Kenobi después de morir es muy parecida a como se derrite la malvada bruja del este en “El Mago de Oz”.

A New Hope no fue un simple copiar y pegar. George Lucas definitivamente copió; pero lo copiado después fue transformado. Ese proceso convirtió a una simple copia en una obra nunca antes vista.  Steve Jobs fue uno de los mejores remezcladores de la historia moderna. El tipo se copió la idea del computador portátil de Xerox; la mejoró, la hizo más bonita y la vendió más barata. El tema está en que cuando dejó de ser el copiador para convertirse en el copiado, no lo tomó muy bien. Básicamente amenazó a Android con una guerra termonuclear porque le habían copiado su sistema operativo.

Copiar es no es malo, de hecho es uno de los métodos más efectivos de aprendizaje. Pero a la hora de ser creativos, remezclar es mejor. Nada es completamente original porque todo proceso creativo va acompañado de algún tipo de influencia, así que bájale dos a tus humos de propiedad intelectual.

Al final del cuento; como dice Lawrence Lessig en Cultura Libre: “la cultura se basa en el pasado, así como también las ideas de los demás.”