Cada diciembre aparecen las listas. No solo hablo de las listas de regalos, o las de tareas para prepararse para las fiestas. No, las listas de las que estoy hablando son las que inundan la red proclamando cuáles son los mejores libros, series, películas o canciones del año.

 

Cada faceta de la cultura pop como la conocemos es diseccionada en este ritual de fin de año. Tanto es así que gigantes como Facebook, Twitter y Google lanzan sus compilados de los tópicos más candentes del año. Pero, alguna vez te has preguntado ¿por qué demonios lo hacemos?

Las listas nos permiten acercarnos a una de las metas más compartidas de la humanidad: ponerle orden al caos que llamamos mundo. Umberto Eco dijo en una entrevista a Der Spiegel que amamos las listas porque no queremos morir. Uno de los tantos pacientes de Gregory House en House M.D dice que con suficiente organización y listas, pueden hacernos creer que somos capaces de controlar lo incontrolable. El mundo puede estar plagado de listas, pero aun así, cada uno de nosotros sigue agregando cosas a su lista de la forma más –o menos– ordenada posible.

 

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Entonces, ¿por qué leemos tantas listas?
Después de mucho leer, descubrí que psicológicamente hay muchas razones. Particularmente me quedo con la idea de que tomamos estas listas como un juego. Nos entusiasma la idea de adivinar el contenido de cada uno de estos rankings, además de que recibimos un rush de dopamina mayor cuando nos involucramos en situaciones donde hay 50% de posibilidades de ganar.

Esa es la otra… nos encanta ganar.
Cuando abres uno de los artículos de las 10 mejores películas del 2017 y te das cuenta de que has visto cuatro o cinco de ellas, no puedes evitar sentirte bien contigo mismo. Todo esto es gracias a nuestro sesgo de confirmación; es decir, tenemos predilección por todo aquello que confirme que tenemos razón.

 

Clasificar películas y álbumes hace más que imponer orden en los bienes materiales; también impone orden en el mundo social. Al proclamar qué piezas de cultura pop son las mejores del año, nos estamos categorizando. Nuestras elecciones revelan el tipo de persona que somos, o al menos el tipo de persona que esperamos ser. ¿Soy moderno o conservador? ¿Cool o sensible? ¿Sé discernir o soy uno más del montón? Con solo echarle un vistazo a mi Wrapped de Spotify y entérate.

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Como no queremos perdernos de nada; ni quiera dios que seamos víctimas del FOMO o quedemos por fuera en cualquier conversación, es genial poder rellenar los espacios en blanco con el menor esfuerzo posible.

Completar la experiencia, ampliar horizontes u organizar nuestros placeres y hobbies son acciones que ofrecen una sensación positiva de control. Ver las recomendaciones de aquellos a quienes respetamos facilita estos procesos, además que nos hace sentir que vamos por el camino correcto y nos deja unos cuantos ítems que agregar a nuestra lista de pendientes.

Hablando en serio, ¿cuantas listas has leído hasta ahora? Mejor aún, ¿ya hiciste las tuyas? Cuéntanos en los comentarios.