Cuando unas nalgas danza en el perímetro de nuestra vista casi que por reflejo volteamos a mirar, ese magnetismo a veces injustificado tiene su explicación. La historia tiene la respuesta del porqué nos obsesionamos con verlas en todo momento.

Lo mejor de este artículo, amig@, es que vamos a demostrar las razones por las que no necesitas sentir culpa por bajar la mirada; si la culpa no es el problema, entonces tendrás la justificación científica, comprobada y actualizada. El gusto por ellas viene desde que vivimos en las cavernas.

Nalgas-diez-1
Willendorf back 1A pesar de que el hombre moderno es muy distinto al hombre de la prehistoria, algunas cosas nunca cambiaron. El amor por las nalgas está tan guardado en nuestro subconsciente como el miedo a la oscuridad. Algunos textos en internet apuntan a que hace 24.000 años los griegos esculpieron la Venus de Willendorf, comprobando que para el hombre del momento, las nalgas fueron un símbolo de fertilidad y belleza. Es lógico relacionar las nalgas con el sexo pero no sé si a la Venus de Willendorf la podemos relacionar con la belleza. Sin duda eran otros tiempos.

A pesar de que Socrates, Platón y Aristoteles no mencionaran algo al respecto que hiciera más verosímil este texto, el gusto por las nalgas no se reserva solamente a los hombres. Y no se trata de conductas banales de la mujer de hoy. No es nuevo el fenómeno de las selfies enfrente del espejo para mostrar sus curvas, esta práctica se inicio unos 200 años a.C. con la Venus Calipigia o como la llamaran los griegos ” Aphrodite Kallipygos o Afrodita de Bellas Nalgas“. Mujeres, sigan haciéndolo, la historia las respalda.
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Parece que la relación nalga=sexo sea la más coherente para explicar nuestro comportamiento, a veces, obsesivo, sin embargo, algunas investigaciones apuntan a que la obsesión del hombre por ellas obedece más a un asunto de preservación de la especie y no tanto al placer.

La justificación científica que hiciera el médico y psicólogo sexual británico Havelock Ellis en los años 20, apunta a que es la curvatura de la espalda por las caderas anchas y los glúteos grandes lo que hace que queramos tener sexo con fines reproductivos, debido a que una mujer con una curvatura pronunciada, posee menos riesgos de padecer problemas de salud durante el embarazo, es capaz de distribuir mejor su peso para mantener el equilibrio traduciendo eso a un mejor desempeño al momento del parto. El hombre moderno incrédulo del siglo XXI lo podría resumir en; mientras mas nalga, mayor descanso a la barriga. 

barriga-espalda

Pero, ¿Porqué tardamos tanto en mostrarnos desvergonzados por el trasero femenino?

Digamos que la moda hizo posible disfrutar la silueta femenina cuando se hizo popular el uso de los Jeans, permitiendo exponer la forma de las caderas y piernas que otorgan volumen a las nalgas. Antes de esto los vestidos largos eran la regla, entorpeciendo un poco la exposición del cuerpo femenino desde cabeza hasta el talón.  Con las redes sociales, dicha exposición se ha hecho casi viral día a día, además de que la cultura pop, aprovechando ese instinto ancestral en los hombres, ha hecho de las nalgas un elemento de culto que bien sabe aprovechar para fines comerciales.

Si estando tan viejo aún le tememos a la oscuridad no hay razón por la cual dejemos de mordernos los labios al ver las nalgas.

Vamos a darle una mirada al instagram sin culpas ni remordimientos.

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Una foto publicada por Nelson Saidy Jr (@deadstockswagger1) el