Lesbianas.


Quizá todos sepan que el cuerpo de la mujer es muy diferente al del hombre; y no estamos hablando de la formas, sino de las sensaciones.

Hace días se publicó uno de los artículos sobre la capacidad que tenían las mujeres de sentir en todo el cuerpo.

Las vibraciones que emite cada milímetro de su humanidad abrían varias puertas sensoriales que la llevaban a experimentar un multiorgasmo atemporal y celestial.

Nosotros confiamos en que tenemos una audiencia bastante experimentada, así que si alguien ha sido mordido por la curiosidad, dejamos un pequeño e inocente tip que los puede ayudar a desatar el vendaval de gemidos en la habitación: solo hay que saber qué puertas tocar.

Teniendo eso en cuenta, hoy vamos a tocar un tema que está parcialmente relacionado con las sensaciones en el cuerpo femenino.

“Los griegos eran tontos”

A lo largo de la historia se ha dicho que el pene es el único instrumento para romper el cerco de la virginidad en la mujer. Por ejemplo, Hanne Blank, en su libro Virgin Untouched History, sostiene que en la Antiguedad, los griegos pensaban que todos los agujeros del cuerpo se conectaban.

Es decir, que la garganta, la vagina y el ano estaban unidos entre sí. ¿Loco, no?

Lo cierto es que como los griegos sostenían esa tesis, llevaron a cabo experimentos para comprobar qué ocurría después que una mujer era penetrada por un hombre.

Y cuándo decimos que ocurría nos referíamos a qué cambio había sucedido en las cavidades conectadas con la vagina.

Es decir, buscaban algún indicio de transformación: por ejemplo,  hacían estudios a la garganta para ver si se había ensanchado.

¿Y qué tiene que ver eso con lo femenino?

Bien, pues básicamente la autora establece un antecedente para demostrar cómo han cambiado los estudios en el estudio del cuerpo femenino.

Ahora volviendo al tema, vamos a hacer una pregunta que quizá resulte un poco vaga de definir.

¿Tienes idea de cuando las lesbianas pierden la virginidad?

Y la verdad, cada mujer ha respondido algo muy diferente. Eso quiere decir que aún no se establecido una teoría que sugiera una causa universal.

Por ejemplo, en época de adolescencia y plena ebullición de hormonas, las mujeres suelen ser desconfiadas para buscar respuestas en el entorno.

Una adolescente que ha querido permanecer en el anonimato explica las razones para buscar respuestas fuera de casa. “Como no tengo ni la más mínima idea de cuando pierde una lesbiana la virginidad, le escribía a Yahoorespuestas porque prefiero preguntarle a un puñado de extraños que a un conocido”.

En cambio, Jocelyn McDonald, poeta queer, sostiene otra opinión. “Una cosa buena de que el sexo entre lesbianas sea tan difícil de definir es que podría tener montones de experiencias lésbicas jugosas, aterradoras y furtivas y seguir fingiendo que mi billete de metro está sin estrenar”.

En ese sentido, Hanne Blank sostiene una conjetura que podría ser válida, al mencionar que las mujeres pueden tener dos formas de perder la virginidad.

¿Cómo es eso?

En la Edad Media, era motivo de triunfo enseñar las sábanas ensangrentadas tras consumar el acto que unía a hombre y mujer. La cultura medieval sostenía que las sabanas manchas en sangre era una prueba contundente de que el himen había sido vulnerado.

Sin embargo, con la experiencia lésbica las cosas son diferentes.

Como dijimos al principio, el cuerpo femenino es una caja rítmica que hay qué saber tocar; sin embargo, la cruda verdad es que, la sensibilidad de las mujeres actúa como aliada para adivinar las zonas erógenas de otras mujeres.

Eso quiere decir que las “experiencias lésbicas y jugosas” manifestadas por la poeta queer, Joyce gozan de una infinita validez.

Entonces, teniendo eso cuenta; la mujer puede acceder a un festival de sensaciones que solo pueden ser encendidos por otra delicada y cruel mano femenina.

Encuesta LGBT

Para obtener datos más concluyentes acerca de las diversas opiniones que se tejen en torno al tema, la sociólogo Laura Carpenter elaboró una encuesta para la comunidad LGBT.

“21 de los 22 hombres y mujeres gays y bisexuales que entrevisté afirmaron que las personas podían perder su virginidad a través de sexo oral y/o anal además de mediante interacción vaginal”.

En eso concuerda otra de las entrevistadas. Polly Tyson considera que entre lesbianas se pierde la virginidad cuando se practica sexo oral; aunque al principio le costó intimar con otra chica.

“Recuerdo que pensé: Relájate, idiota. Va a darse cuenta que estás esforzándote demasiado”.

Al final no funcionó, Polly asegura que tuvieron que usar un vibrador para crear un ambiente íntimo y después si procedieron a echarse lengua.

¿Qué es el sexo?

Hanne Blank, prosiguiendo con las conclusiones que ha expuesto en su libro, hace una pregunta que puede sonar un poco tonta, pero nos ayuda a visualizar su interrogante de una manera más filosófica y menos científica: ¿Qué es el sexo?

Si nos documentamos en términos etimológicos la conclusión más simple es que el sexo es el acto de la penetración.

Sin embargo, tras comprobar varias encuestas, Hanne Blank se ha animado a decir que aún no nos ponemos de acuerdo para definir lo que en realidad es el sexo.

Por ejemplo, el Diario Canadiense de la sexualidad confeccionó una encuesta de la que se desprendió que un 97% de personas creía que el sexo era cuando el pene entraba en la vagina (PEV).

Mientras que en 1999, el instituto Kinsey concluyó que más del 82% de hombres encuestados afirmaban que el sexo con preservativo no es sexo debido a que el sexo tiene que tener la finalidad de procrear.

En vista de tantas declaraciones, encuestas y entrevistas quizá tengamos que concluir que el sexo es una interpretación: depende de cada persona cómo construye y manifiesta su idea de placer.

¿No creen?