La drogadicción resulta ser uno de los problemas más latentes y difíciles de controlar en cualquier nación. Mucha veces, los gobiernos promueven campañas en busca de que las personas se abstengan de consumirlas, o si las están consumiendo, las abandonen. Incluso en otros casos, los países optan por aceptar la realidad del asunto y realizan sus campañas en pro de un adecuado consumo de sustancias.

De boca directa de uno de los afectados, hoy en Breinguash queremos narrar la experiencia de un ciudadano común que sufre de adicción a las drogas. Por intereses personales, nuestro amigo ha decidido encubrir su identidad, cosa que respetamos ampliamente. A modo de relato, Antonio (nombre al azar), nos cuenta un poco de él en el mundo de las drogas y de como ahora la situación país también le afecta su peculiar estilo de vida.

San Cristóbal, Táchira, 24 de agosto de 2016.

Yo recuerdo la primera vez que consumí drogas, si es que a eso se le puede llamar droga. Era un concierto de Metallica en Caracas, creo que en el 2010. Yo nunca me había metido nada, hasta que ese día le di unas caladas a un porro. Recuerdo que llegué a San Cristóbal y de una me fui con los panas a controlar.

Desde ese día, hasta apenas unos minutos, he estado fumando marihuana. Obvio, para ese entonces conseguir weed era algo sencillo y era bastante económica, así que me compraba mis gramos cada semana.

La vaina de las drogas es arrecha, porque la gente dice que pruebas una y quieres otra, y es verdad. A mí me pasó igual. No pasaron meses hasta que terminé metiéndome perico, a veces chirrie, unas pepas, y hasta jarabes de Preveral. Eso fue rápido que me encontré entregado a las drogas. Y tripeaba, eso me la pasaba metido de rumba en rumba. Así le di como por tres años, hasta que mis padres me pillaron y me quitaron hasta el colchón de la cama.

Me fui a vivir solo y a buscar trabajo. Plata que agarraba, plata que convertía en vicio. Pero la vaina empezó a ponerse arrecha como en el 2015, chamo. Empezaron con la paja del cierre de la frontera, el dólar subió y empezó esa escasez de todo. Ya no podía comprar pastillas antidepresivas ni los jarabes estos con codeína. No se conseguían. La weed, ni se diga. La vaina es graciosa, porque la gente antes era solo pendiente del cripping y el regular les parecía una vaina fea. Con todo este peo, el cripping se puso por las nubes, y nada todo el mundo fumando regular. Pero eso fue breve, después el regular se acabó y todo el mundo ofrecía puro cripping. Esa vaina cara y loquísima. Yo no sé que le estaban metiendo a eso, pero las notas eran una voladera y si no tenías, chamo, te daban unos ataques locos de ansiedad.

Ahí la empecé a verla dura, marico. 2 gramos de cripping costaban 600 bolos y eso no duraba nada. Yo me ganaba 6mil bolos mensuales trabajando en un puesto de comida, y coño, o comía o me drogaba. Ahí comenzó mi descenso. Con esos ataques de ansiedad que me daban, me iba a donde unos panas que se la pasaban metiendo chirrie, a ver si me fiaban o resolvían unos plones de weed. Los carajos, yo creo que como todos, eran negados a brindar. A últimas terminaron vendiéndome 2 bolsitas de chirrie en 300 bolos. Y así le di, como por tres meses. Y que cuento, ese bazuco es peor que cualquier cosa. Si no tienes a la mano, te da de todo, weón.

Allá llegaba a donde estos panas y duraba toda la tarde dele que dele al chirrie. Esos carajos también la veían dura. Había uno de ellos que se metía pura heroína, y eso si es rudo, bro. El carajo era un chamo sano y con la droga empezó a pegar quietos en la calle, buscando resolver su vicio. Otro de ellos, se montaba o se monta todavía en los buses y pide colaboración para una “hermana hospitalizada” y con eso resuelve.

Sin paja alguna, yo creo que esta vaina de la escasez nos ha jodido a todos. Ahora es un peo conseguir hasta weed, y si consigues la vaina es pasto meado. Ni hablar del perico que es super caro y es puro talco.  Lo arrecho es que con ese peo, muchos chamos recurren a cualquier cosa barata y fea que consigan, y verga, terminan es peor de lo que ya estaban.

La cantidad de chamos que ahora andan pidiendo lucas en la calle para el vicio es incontable. Y me incluyo, usted sabe, a eso es lo que me dedico ahora. Así de bajo llega uno, andando todo el día diciendo que un familiar está que se muere y sacándole la plata a la gente. Yo al menos no les hago daño, pero hay otros que, chamo, pegan quietos, y se roban hasta los bombillos de las casas.

Hoy en día 2 puntos de cripping valen 3mil bolos y se te va en dos noches. Una bolsa de perico te sale en 4mil bolos y vuela. El H es lo más caro y solo los hijos de papi y mami se la resuelven. En última instancia, los chamos se meten chirrie o cripping y se beben una botella de algo barato.

Uno pensaría que con esto de la crisis son menos los chamos que se meten drogas, pero mentiras, al contrario, ahora son más, man. Y junkies mal, de esos que te matan por ir a comprarse su vicio.

Esto va de mal en peor, y yo no sé si es por la zozobra, pero hay más gente metiéndose drogas que antes, y más gente pidiendo plata en la calle, y más gente matraqueando. ¿Sabe que es peor, man? Que si usted va pendiente de salirse de esa vuelta y recurrir a un centro para que lo desintoxiquen, lo mandan directo a la cana. Les sale más barato dejarlo morir a uno por allá, que pagarle el tratamiento para dejar el vicio.

Yo ya sé a donde voy a parar y estoy claro, pero este país, ni idea. Ojalá esta vaina se componga pronto y la cosas vuelvan a ser como antes. Si eso llega a pasar, palabra que dejo toda esta vaina y me rehabilito, mientras tanto me sigo dando en la cabeza.