Porque no solo los gringos conocen de asesinos seriales

Los vemos en películas, documentales, reportes noticiosos y hasta en juegos de la Ouija cuando alguien se la quiere dar de valiente invocando espíritus malvados.

Los asesinos en serie son todos aquellos criminales que matan, ya sea por placer o por cumplir un objetivo, más de 3 personas en un lapso de 30 días o más. De estos han existido muchos, desde el terrible payaso John W. Gacy hasta el caníbal de Jeffrey Dahmer, pero es poco lo que oímos acerca de los asesinos en serie latinoamericanos.

Echemos un vistazo a esta lista y conozcamos algunos:

 

  • El Chalequero

Chalequero

Si los asesinos gringos tienen nombres locos, nosotros los latinos también podemos. El Chalequero, cuyo nombre real fue Francisco Guerrero. Sus asesinatos comienzan en 1880 y sus objetivos eran siempre mujeres prostitutas por ser blancos fáciles y sencillos a la hora de llevarlas a sitios privados. A sus víctimas las violaba, apuñalaba y posteriormente degollaba, fueron en total 20 mujeres que murieron a manos de El Chalequero. Es capturado y ejecutado en 1910 por las autoridades mexicanas.

 

  • La Bestia

luis alfredo garavito colombia

Recibe este nombre tal vez por ser el peor asesino en serie que ha parido América Latina. Su nombre es Luis Alfredo Garavito, nace en Colombia en 1957 y tuvo una típica niñez traumática de los asesinos en serie: sus padres se atacaban constantemente, sufrió bullying en su escuela por usar lentes y le hacían chistes con su apellido. Pero lo peor para Garavito fueron las dos violaciones que sufrió por parte de hombres cercanos a la familia. Cuando cumple 35 años su instinto asesino se activa completamente y es cuando comienza a torturar, quemar, morder, violar y mutilar niños varones entre 5 y 15 años, en total fueron 140 víctimas, aunque la policía cree que son más. Actualmente sigue en prisión.

 

  • Asesino del Cruce

Bolivia

Autor de una treintena de muertes, es capturado luego de haber matado a dos universitarias. Su nombre es Jaime Benjamin Cárdenas Pardo y nació en Bolivia. Consumidor de alcohol desde los 11 y de drogas desde los 14, Jaime al parecer nunca tuvo padres que se preocuparan por él. Al parecer, el novio de una de sus víctimas lo mandó a matar con unos sicarios, pero el que resultó muerto fue el hijo de Cárdenas y éste en un ataque de furia mató 15 personas. Fue condenado a 30 años, muy poquito ¿no?

 

  • Ángeles de la muerte

Angelesdelamuerte

Estos dos angelitos se llaman Marcelo Pereira Guzzo y Juan Acevedo Agriela y son de Uruguay. Eran enfermeros que se dedicaban a matar en el ejercicio de sus funciones hasta que fueron descubiertos en 2012. Solían inyectarle medicamentos que no eran los indicados en el historial y también llegaron a inyectar aire en las venas de los pacientes. Una de sus principales argumentos en el juicio fue que lo hacían por piedad al tratarse de personas enfermas en estado terminal, pero la investigación arrojó que no todas las personas asesinadas entraban en esa categoría, por lo que el juzgado desestimó este testimonio y fueron igual condenados.

 

  • El Ángel Negro

Puch

Su pasado no es tormentoso como muchos asesinos en serie, por el contrario provenía de una familia de clase media, poseía una gran inteligencia que le ayudó mucho en sus años de educación y hasta apuesto era considerado. Se llama Carlos Eduardo Robledo Puch y es a los 20 años cuando comienza a delinquir en una serie de robos con la compañía de un amigo, en una de esas ocasiones entró a un concesionario con la intención de robar y es cuando mata a un hombre, una mujer es casi violada y un bebé se salva de milagro. A partir de aquí El Ángel Negro no para de matar en una serie de robos en los que nadie sobrevivía, Robledo simplemente mataba a sangre fría y la mayoría de sus víctimas se registran el mismo año, 1972. Mató a dos de sus compañeros y al segundo le desfigura el rostro con un soplete, lo cual no sirvió de mucho porque igual al ser identificado, las pistas llevaron a la policía a arrestarlo. Dicen los argentinos que nunca sintió remordimiento por sus acciones.

 

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