Muchos creen hablar en nuestro nombre, pero ninguno se da cuenta de lo que realmente vivimos

Estamos en unos momentos totalmente cruciales para una Venezuela en la que poco se soporta vivir. Quien no quiera darse cuenta que la crisis económica, la inflación, la escasez, la corrupción, la ley del sálvese quien pueda y la delincuencia nos están destruyendo como país, no sabemos de qué está hecho o en qué mundo está viviendo.

Para nosotros los jóvenes es completamente insoportable. Al menos para esa gran masa de jóvenes que no viven sus días obsesionados con lo que diga un politburó o una ideología. Y las razones son tan simples como estas: el sueldo no alcanza para nada, las colas siguen reinando para comprar comida, no podemos siquiera soñar con adquirir un vehículo, si sacamos el celular en la calle nos roban y matan, entre otras. No podemos estar en paz y tranquilos ni en el metro de Caracas.

Estamos hartos de excusas baratas y de dinosaurios acostumbrados a su vieja política. Constantemente nos sentimos frustrados por la falta de propuestas creíbles, por la rancia y degradante corrupción y burocracia, con el discurso político que no se reinventa sino que más bien parafrasea para llegar siempre a lo mismo.

¿Es la mejor opción salvar el voto como sugieren algunos considerados como radicales? Les recordamos a estos individuos que esto ya se intentó y que con un 75% de abstención se terminó imponiendo una Asamblea Nacional chavista en su totalidad, ¿queremos que esto vuelva a suceder? No estamos dispuestos a cederles ningún espacio, es por eso que no confiamos en radicales irracionales.

Nos bombardean de información verdadera mezclada con la que consideramos dudosa solamente para confundirnos, esto pasa semana tras semana, todo mientras diariamente vemos noticias espantosas de sucesos, escuchamos de un amigo que fue robado, golpeado o secuestrado; o sino somos nosotros los que caemos víctimas de hampa ¿quieren de verdad que vivamos felices así?

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[divider]Cuestionamos todo[/divider]

No estamos dispuestos a sacrificarnos por un montón de dinosaurios rojos y azules que juran que con su corrupción y dinero pueden doblegar a quien sea que se le atraviese… Somos jóvenes y nos gusta leer, estudiar, rumbear, comer, viajar, pasar el tiempo con amigos, tener sexo, experimentar, vivir nuevas experiencias, superarnos y lograr obtener bienes materiales que nos permitan vivir como queremos. Pero en Venezuela no te permiten aspirar a nada de eso

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El país se cae a pedazos y la política no se transforma. Quedamos nosotros los jóvenes para exigir y luchar por la vida que nos corresponde vivir. Puede que las elecciones no sea la solución, pero estamos convencidos de que es parte de un comienzo y no nos van a poder quitar la esperanza de alcanzar nuestras metas.

Ten tus propias ideas, cuestiona a todo político que abra la boca para convencer, analízate y date cuenta si estás bien o si estás mal, revisa si te alcanza el dinero para siquiera tomarte un café a las 4 de la tarde con los amigos… solo se es joven una vez y no podemos perder el tiempo.

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