¿La “fiebre zombie” va en picada y casi toca el suelo?

Totalmente… y a través de los años, los cineastas y productores de series televisivas han buscado argumentos sumamente pobres para darle protagonismo a un colectivo que cada vez pierde más relevancia y fans alrededor del mundo.

¿Se acabó el apocalípsis de los no-muertos?

Para saberlo no hay que retroceder tanto en el tiempo. La moda de los muertos vivientes regresó a las pantallas con la adaptación del videojuego “Resident Evil” a las salas se cine.

Milla Jovovich volvió del letargo actoral y la saga de películas la relanzó al estrellato. La protagonista de los filmes dirigidos por Paul W.S. Anderson sufrió diversos cambios y “power ups” que la convirtieron en una especie de “Wonder Woman aniquiladora de zombies.

Es que hasta superpoderes tenía la actriz ucraniana, todo mal, pero a la industria solo le interesa vender y no es secreto para nadie.

Ahora es casi imposible encontrar obras que causen interés en las masas. Para eso hay que remontarse a clásicos como “Dawn of the dead” de George A. Romero en 1978, y quizás, “Rec”, cinta española dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza, pero eso sí, recalco la primera de la franquicia, el resto fue un completo desastre.

La luz en el túnel parecía que se encontraba en la pantalla chica

Tengo que admitir que por allá, en 2010, me hice fan de la serie televisiva de AMC, The Walking Dead.

El camino que tomaba TWD con el tiempo me parecía interesante, los zombies eran tal cual como me los imaginaba, lentos, torpes, pero peligrosos cuando se aglomeraban, y la serie no se enfocaba simplemente en matarlos y ya, sino en la supervivencia de los personajes en momentos críticos de dicho mundillo post apocalíptico creado por Robert Kirkman.

Pero no todo era tan sensacional como parecía.

Con el pasar de las temporadas, la serie pasó de ser una lucha por sobrevivir de los “Walkers”, a una guerra constante contra unos malandros que quieren, literalmente, quedarse con tus pertenencias, quitarte la comida y expropiar tu hogar… algo así como el chavismo, pero anglosajón.

A esto se le añade la falta de acción, es decir, de una temporada integrada por seis episodios, cuatro se basaban en situaciones aburridas y lo más interesante llegaba siempre en el último capítulo.

Posiblemente esto hizo que con los años perdieran rating, asimismo, se erigió un gigante televisivo como Game of Thrones, que se convirtió en su competencia y prácticamente le robó los focos y sus fanáticos.

Para innovar es bueno leer a sus seguidores, en mi caso le hago un llamado a AMC: Amigos, seguid el ejemplo que HBO dio.