Macrón es un nini que promete.

Emmanuel Macron se define ante los ciudadanos franceses como un banquero de ideología progresista. Aunque, también tiene experiencia en el campo de la política debido a que fue ministro de Economía durante la presidencia de Francois Hollande. Sin embargo, no está afiliado a ningún gran partido político; sino que ha optado por crear uno propio.

En Marcha le permite recibir donaciones de los simpatizantes. El entorno de Macron habla de 2,8 millones de euros como cifra máxima –hasta ahora- de recaudación. Hasta 92mil afiliados marchan en la misma dirección que Macron.

Macron ha establecido puntos interesantes dentro de su agenda política.  Aunque los medios franceses y la opinión política mundial han quedado desconcertados; pues Macron –hasta ahora- no establece un programa de gobierno profundo, sino que se enfoca en dos cosas: activar la economía y echarle una mano nueva de pintura al país.

Macron destinará más de 50mil millones de euros a la renovación del sistema tecnológico, además de una total remodelación al sistema de servicios públicos, y paulatinamente, una modernización de las ciudades.

Siguiendo con su programa, el candidato ha establecido un punto bastante polémico, pero que podría traer una serie de beneficios. Macron se ha mostrado reacio a permitir el uso de teléfonos móviles en los salones de clases.

La continua distracción de los alumnos ocasiona que las clases pasen a un segundo plano, podría objetar, y está en lo cierto; no hay ningún objeto de distracción tan poderoso como un smarthphone.

Mucho se ha dicho acerca de los smartphones, pero lo más reseñable es que el uso prologando de estos aparatos hace que la mente se atrofie.

Así, los estudiantes perderán todo indicio de iniciativa, volviéndose cada día más mediocres, fáciles de ceder al impulso de caer en la profunda red de las redes,  y olvidándose del mundo que los rodea.

Y si la próxima generación de Francia es el resultado de ciudadanos mediocres, ustedes me dirán cual será el reflejo del país, por eso, la razón de Macron de prohibir celulares en los salones de clases.

Volviendo con Macron,  también indicó que la comida servida en instituciones educativas debería ser 50% ecológica. Me decía un primo que tengo viviendo en Francia que “aquí las papas saben a anime”, así que por ahí deben ir los tiros.

Y está bien, porque según la Organización Mundial de Salud, la base de una buena formación intelectual y creativa es una buena alimentación.

Ahora, introduciéndonos en otros tópicos, Macron también espera hacer algunos ajustes en el tema de la jubilación, pues pretende hacer algo parecido con lo que se hace aquí en el país, pero teniendo en cuenta que allá no hay una enorme inflación, las cosas podrían funcionar. Macrón es un nini que promete.

Es decir, todo jubilado que prestó servicio al Estado deberá ser remunerado con un subsidio –lo que se conoce aquí como pensión-. Agricultores, banqueros, enfermeras, médicos, periodistas, absolutamente todos gozarán de este beneficio.

Esto es una de las razones con las que Macron se está empezando a meter en el bolsillo a los ciudadanos franceses de más edad.

Tampoco, se ha olvidado de atacar a sus rivales, sin embargo, tiene razones para hacerlo. De Le Pen ha dicho que su extremismo no es bueno para el país, y de Fillon ha criticado que haya creado un puesto fantasma para contratar a su mujer. Afirmando a su vez que prohibirá la contratación de parientes en cargos públicos.

Razones no le faltan a Francia para creer en Macron

Es un tipo que hasta ahora no se define ni de izquierda ni de derecha, sino alguien que combine parte de las dos doctrinas políticas para fortalecer el país.

Sin embargo, su discurso llena de desconfianza a los más expertos del campo de la política. Analistas franceses observan preocupados las conductas populistas de Macron, que se expusieron cuando dijo esas palabras mágicas que preceden a un posible intento de secuestrar al poder por medio de la demagogia: “Yo soy el candidato de las clases populares y de la clase media” ¿Recuerdan a alguien?

Entendemos que un discurso debe ser emotivo para crear vínculos con la sociedad, pero las palabras de Macron, otorgan ciertos pinchazos de duda ante un posible acercamiento irreversible con la izquierda.

Esperamos que no, ya que tiene todo lo necesario para triunfar. Verbo, carisma, y experiencia en el ajedrez de la política. Y si todo se llega a torcer, esperamos que un país de primer mundo como Francia haga lo necesario para que no cause tanto daño.