Malos hábitos.

Podemos expresarnos con propiedad en público, ser amables con los demás, y soltar uno que otro chiste ocasional; sin embargo, podría haber una cosa que podría condenarnos. Los malos hábitos.

Todos sufrimos malos hábitos. Nadie puede tirar la piedra y esconder la mano. Cada quién sufre de alguna costumbre que se hace “normal” y se practica de la forma más imprudente posible.

Pero no te preocupes, Peter Gollwitzer, investigador de la Universidad de Nueva York, al parecer, ha dado con el chiste y está más que dispuesto a divulgarlo.

Primero que todo, y -según los estudios de Gollwitzer- la solución pasa por identificar el origen del problema, qué, sostiene, se encuentra en el inconsciente.

Aunque advierte que la manifestación del hábito es sumamente rápida,y a veces, ni siquiera nos enteramos. Es, en ese momento, cuando tenemos la uña llena de saliva pegada a la boca y las personas nos observan como si tuviésemos tres manos o dos narices.

Malos hábitos

El científico explicó que la conducta inapropiada va íntimamente ligada en función de sus necesidades. Es decir: el ansia por comer uñas, el impulso de hurgarse la nariz, o perder el tiempo viendo publicaciones en Facebook, sucede por la reiteración y frecuencia con la que se practica.

Por eso, Gollweitzer, propone que una vez sea identificado el problema, trate de solucionarse, pero a través de la introspección.

Realicemos un análisis sobre el problema, prosigue Gollweitzer. Y una vez que encontramos el origen de esos impulsos que amenazan con dejarnos en ridículo en público, tratemos de combatirlo. Reflexionar justo antes de actuar, así como sí tuviéramos que tomar una decisión trascendental para nuestras vidas.

No será fácil, pero bien podría valer la pena.

Inténtalo.