19 de abril. Día de la declaración de la independencia en Venezuela. Hace 207 años que el pueblo venezolano también se encontraba gobernado por unos desalmados esbirros. En ese entonces, era Vicente Empáran quien servía a los intereses de la corona española, y ahora es Nicolás Maduro quien obedece las órdenes de la dictadura cubana.

Lara

A eso de las 9:00 am se alcanzaba a ver lentamente la conformación de una gran multitud en las principales avenidas del estado

Las personas marcharían hasta la plaza de la Justicia. Desde dos puntos se partirían los manifestantes. Avenida Morán y Parque Ayacucho.

Dirigentes de diversos partidos políticos miembros de la Mesa de la Unidad Democrática, y estudiantes caminaban mientras sostenían pancartas que denunciaban todas las atrocidades que cometió y comete el régimen de Nicolás Maduro.

La marcha era en defensa de la Constitución. Que una y otra vez fue y es pisoteada por los hombres enfermos de poder.

Se pretendía que la marcha no fuese salpicada por la violencia. Eso fue lo que Luisa Ortega Díaz, fiscal de la República anunció en un comunicado. Sin embargo,  y una vez más, el Gobierno mostró el rostro de la represión.

Un piquete de la Guardia Nacional Bolivariana ubicado al frente de la plaza de la Justicia esperaba a los manifestantes. Y no, no tenían bombones o flores, sino metal, bombas, y una que otra sonrisa retorcida.

Ambas facciones se encontraron cara a cara; y ante la negativa de acceder lo que por derecho confiere que es poder deambular por la vía pública sin ningún atenuante u obstáculo, la marcha mutó en represión. Como siempre.

Los esbirros del Gobierno utilizaron su arma favorita. Esa que ahoga la libertad de expresión y los pulmones. Y ahora mejoraron sus prestaciones. Fueron al supermercado, y ante el tedio por lanzar las mismas bombas lacrimógenas, optaron por expandir su catálogo de dispersión, comprando lacrimógenos de otros colores.

La mayoría de los manifestantes rompió filas, pero otros continuaron al frente. El rostro de aquellos valientes que no se atrevieron a dar un paso atrás estaba cubierto por una máscara de gas; armándose de valor, devolvían con rapidez y potencia las bombas a sus incrédulos atacantes.

Táchira

Aquí, en San Cristóbal las cosas no fueron diferentes.

Dirigentes estudiantiles e integrantes de varios partidos políticos habían llamado en días anteriores a una marcha que iniciaría en la llamada plaza Daniel Tinoco y culminaría al final de la Séptima Avenida.

A partir de las 9:00 am, las inmediaciones de la plaza empezaron a ser ocupadas por los manifestantes. Gradualmente, los pequeños grupos se fueron convirtiendo en una gran multitud. Todos perseguían el mismo objetivo: Llegar a la Defensoría del Pueblo.

A paso firme se fueron desplazando hasta la entidad gubernamental. Y justo cuando avistaron el edificio, también se encontraron con los viejos amigos de la Policía Nacional Bolivariana.

Los efectivos informaron que el viaje había terminado. Y sin mediar palabra, lanzaron bombas lacrimógenas a diestra y siniestra como si no hubiera un mañana. Y allí, en medio del humo, se inició la confrontación.

El saldo fue de 100 heridos entre ambos frentes. Los policías heridos en combate fueron trasladados hasta los hospitales más cercanos. Lo mismo ocurrió con los integrantes de la marcha. Uno de ellos, el responsable juvenil de Voluntad Popular fue herido de gravedad.

Mientras que Protección Civil informó que 35 personas lesionadas o heridas era la cifra oficial que había ocasionado la confrontación entre civiles y PNB.

Mientras tanto, en otros lados de la ciudad, el ejército de Maduro hacía su aparición: Franelas rojas alusivas al chavismo, castrismo y comunismo. Gorros negros cubriendo su cabeza. Botas militares. Y la guinda del pastel: armas de pequeño calibre. Los únicos que siempre han tenido licencia para matar. Se desplazaban en camionetas Hilux sin placa que salieron desde la sede de la Gobernación.

En el barrio Puente Real y la avenida Carabobo, denunciaron usuarios de Twitter la aparición de los colectivos. Tenían dos objetivos: matar y robar. Aunque, el segundo fue el que pusieron más en práctica. Con pistola mano y apuntando en la cabeza, sembraron terror a los manifestantes.

A esta hora, 3:25 pm se confirmó la muerte de una mujer. Paola Ramírez. Tenía 23 años. Fue asesinada en la plaza Garbiras. Se atribuye la muerte a un miembro del ejército de Maduro. Testigos afirmaron que la mujer iba a buscar a visitar a una amiga y fue sorprendida por aquellos que tienen la licencia para matar. Otro charco de sangre en esta revolución de mierda.